Diario Sur

VIENEN CURVAS

Pocos deberes

Desde el momento en que supe que eran los padres los que se rebelaban contra el exceso de deberes de los hijos, la cosa prometía. ¿Son ellos los que protestan? ¿Qué va a ser lo siguiente? En parte se entiende que cojan esa bandera. Está bien involucrarse en las tareas del niño, pero la cosa empieza a derivar en Infantil, cuando te mandan uno de esos 'cuadernos viajeros' de los que cada familia tiene que hacer una página. El remate perfecto para un domingo por la tarde. Unas veces se acaba convirtiendo en una batalla de padres mañosos, a ver quién hace algo más espectacular, y otras en una competición de truños, que de todo hay. Por cierto, ¿para qué se hace?

Hay que tender a lo contrario. En cuanto empiezan a tener deberes lo ideal es que sean lo más autosuficientes posible en sus tareas. Explicárselo si tienen alguna duda y ya está, que el trabajo de casa es para ellos. El problema es que la hiperpaternidad -atención excesiva, hiperprotección e hiperestimulación- lo está cambiando todo y esto ya no funciona así. Es como si uno de los padres, generalmente la madre, tuviera que hacer Primaria, o lo que toque, otra vez. Todas las tardes-noches, cuando acaba de trabajar, se sienta con sus criaturas (una vez que ha preguntado por el chat de la clase qué le toca ese día) a hacer los santos deberes. Lo raro es que no haya habido una rebelión antes.

Y sí, a veces en el colegio se pasan mandando cosas, o les ponen los exámenes muy seguidos o trabajos que parecen una lata y una pérdida de tiempo. Pero todos hemos tenidos profesores buenos, malos, regulares y alguno maravilloso. Luego, a lo largo de la vida profesional, uno acaba teniendo que tratar también con gente así. Habrá días de colegio y cursos regidos por el sentido común y la proporción y otros menos. Al final, aprender a bregar con esos tipos diferentes sin que papá o mamá estén resolviendo la papeleta todo el rato acaba convirtiéndose en un entrenamiento para el futuro. «Padres hacendosos hacen hijos perezosos», que diría mi abuela. Y la crianza es básicamente eso: educarles para que sean autónomos. Así de simple y de complicado.

Tampoco es cuestión de ponerse estupendo al hablar de deberes, como algún profesor, mencionando la libertad de cátedra. Que se trata de poner más o menos ejercicios a niños de 8 años, no está en juego el futuro de la humanidad. Como yo me he criado con el método de 'búscate un poquito la vida tú también', pues veo estupendo que eso vuelva a ser tendencia. Ahora se llama 'underparenting', pero es lo mismo: hacer cosas como contestar «vete a jugar por ahí o ya te daré algo que hacer ante un 'me aburro'».

Y luego nos encontramos con que un 13% de los adolescentes admite haber agredido físicamente a sus padres. Puede que casi todo el problema se resuma en lo que decía sobre esta realidad el psicólogo forense Javier Urra: «Muchos derechos y pocos deberes».