Diario Sur

Mis notas del Montakit Fuenlabrada - Unicaja

Alegría. El Unicaja precisó batir su récord histórico de triples para sumar su primera victoria en esta Liga. Tengo dudas de si esa efeméride, por sí misma, es una buena noticia a tenor del rival, un Fuenlabrada que fue de más a menos y acabó fundido. Lograr 17 triples con un acierto del 68% es la consumación del estilo que quiere imponer Plaza, al que sólo le falta por demostrar que ese juego sea una garantía de éxito. Va a costar creérselo. Reconozcamos, no obstante, que es más divertido para el espectador jugar a 100 puntos que a 60. En tres partidos hemos visto ya los pros y los contras de este baloncesto.

Superioridad. Con un Nedovic pletórico y muy regular y con Jamar Smith ofreciendo su faceta más fiable en ataque, fue Alberto Díaz el revulsivo inicial que sacó al Unicaja del atolladero por su pésima puesta en escena (20-8 a los seis minutos). Luego se unieron a la fiesta Carlos Suárez, sin fallo en el tiro, y Musli. Carlos Cabezas, impresionante, dejó en mal lugar a Lafayette, que junto a Brooks fue lo peor del encuentro.

Estreno. Debutó N’Diaye y el boceto de lo que puede ofrecer en la pintura dibuja un Unicaja diferente, más consistente, más sólido. Combinar acierto ofensivo con trabajo defensivo es el problema a resolver como equipo, ya que solo cuando controló el rebote superó a su rival pese a su 80% desde el perímetro en la primera parte. Eso es lo que se llama equilibrio, imprescindible para dominar un partido.