Diario Sur

OJO DE HALCÓN

EL CHULETÓN DE PEIRÓ

Aún recuerdo aquella reflexión de Joaquín Peiró en Barajas al día siguiente de que el Málaga se proclamara campeón de Segunda en Santiago. «Ahora la clave es tener una buena columna vertebral. Primero, el chuletón o el rodaballo, y después, el tomate, la lechuga, la cebolla...» Al comienzo de cada temporada me fijo en la plantilla y la analizo en función de la reflexión del sabio del Metropolitano. Y he de confesar que a finales de agosto no lo veía muy claro. A mí, después de tantos años, el 'ruido' de la pretemporada me sirve de poco (hay que fijarse más en los rivales que en los resultados). Me preocupaban más la falta de un recambio de Ochoa (está por ver si Boyko ofrece su nivel), los problemas físicos de Weligton (el líder atrás) y la ausencia de un delantero centro. Y también ver si Camacho estaba al cien por cien físicamente, una situación que apenas vimos la pasada campaña porque, en un ejemplo de compromiso, tuvo que reaparecer a toda prisa y no pudo dosificarse. Su regreso entonces fue clave, pero también (conviene no olvidarlo) que una semana antes el entrenador se había dejado de inventos, había colocado a Amrabat en su sitio y había pasado a jugar con dos puntas de verdad. Visto en función de la máxima de Peiró, el Málaga no tiene mejor equipo. Y lo que es peor, la afición tiene la percepción de justamente lo contrario sencillamente porque han llegado dos extremos. Habría que recordar, aunque el club no lo desveló, que las expectativas estaban en función de un traspaso para completar una plantilla con aspiraciones europeas. Cuanto antes nos concienciemos todos de que este objetivo no se cumplió, más fácil será alcanzar los 42 puntos. Y luego ya veremos.