Diario Sur

TIRO LIBRE

PROTEGER NUESTRO TALENTO

El relevo en la Federación Española de Baloncesto (FEB) se ha producido con bastante menos ruido de lo previsto, José Luis Sáez, el presidente de la época dorada del baloncesto español, se ha ido por la puerta de atrás, ha hecho mutis por el foro, ha desaparecido del mapa... para evitar, supongo, alentar o despertar más la atención de la prensa sobre él, pero dejando así en entredicho su prestigio personal y su labor al frente de la Institución. A modo de despedida quedó su fugaz aparición en la entrega de medallas a las chicas de la selección española en las Olimpiadas y el recordatorio que Pepu Hernández le dedicó en modo de oportuno recado bien guardado, directo a la mandíbula, en la final de los chicos. Un triste final para quien parecía destinado a otras gestas.

Pero la vida sigue y un hombre del baloncesto con trayectoria de gran deportista ha tomado las riendas de la FEB para enfrentarse a los retos actuales de nuestro deporte que se encuentra mas dividido que nunca, en ese maremágnum de siglas enfrentadas en encarnizada batalla de intereses particulares y de poder por ver quién se queda con la parte más grande del pastel, lo que no hace más que poner en riesgo lo único verdaderamente importante, el baloncesto.

Porque muchos parecen ignorar que no se puede poner en valor un gran proyecto, de ningún tipo, si este no se sustenta en un gran producto, y aquí el producto son los jugadores. Si no hay jugadores de calidad, dignos de admiración como deportistas y como personas -con los que el aficionado en general y los más jóvenes en particular sean capaces de identificarse- no hay futuro para este deporte. No habrá trabajo para nadie, no habrá grandes ni pequeños salarios para los profesionales; en pocas palabras: no habrá pastel y se acabará el negocio o el negociete de algunos.

Hay que ponerse de acuerdo, eso que en España nos parece a día de hoy tan difícil, y que según he podido escucharlo proclama y pretende hacer Jorge Garbajosa, aunque no solo le corresponde a él. Porque hay que poner de acuerdo a la FEB con la ACB, a la FIBA con la Euroliga, a la NBA con la FIBA... ¡Suma y sigue!

En España hay talento (creo que a día de hoy eso ha quedado claramente demostrado), pero no solo para el baloncesto, sino para cualquier reto que nos propongamos, y esto es buenos recordarlo por la tantas veces, sufrida y baja autoestima que demostramos y la histórica tendencia española a la autodestrucción. Y, porque hay mucho talento, hay que seguir luchando y peleando por el jugador español. Hay que poner los medios para que el egoísmo de los clubes y la pobre mentalidad cortoplacista de muchos de sus directivos no acaben con ellos.

La FIBA publica cada año un informe anual de migración y en el que en su última edición ha quedado en evidencia que la ACB es la competición en todo el mundo que atrae a un mayor porcentaje de extranjeros. En un mundo cada vez más globalizado -y espero que cada vez lo sea más, porque me parece fenomenal que se produzca un flujo de trabajadores en todas direcciones, de jugadores foráneos que llegan como de jugadores españoles que van a la NBA o a otras ligas profesionales-, este intercambio es indudablemente enriquecedor. Ha permitido crecer mucho al deporte español y en particular al baloncesto, pero seríamos unos ilusos si ignoramos los riesgos de inundar de mediocridad extranjera nuestras ligas taponando, de esta manera, la progresión de los nuestros.

Intereses económicos, agentes espabilados, directivos incautos, entrenadores timoratos... que se pasan la vida fichando medianías importadas pero que no se atreven a apostar por chicos o chicas de la casa, que siempre supondrán un plus de rendimiento, por miedo a equivocarse o porque no generan otros réditos con la misma inmediatez.

¿Qué mayor reto pueden tener por delante la Federación y Jorge Garbajosa? Saber mantener, y mejorar si cabe, la proliferación de talento en nuestro país y sobre todo poner los medios, crear los cauces suficientes y aunar los esfuerzos necesarios para que este no se pierda y tenga las oportunidades que merece para consolidarse en la élite del baloncesto.