Diario Sur

HORIZONTES CERCANOS

Una gran oportunidad

Málaga tiene una gran oportunidad en la City en estos momentos. La jornada sobre el Brexit celebrada en el Ayuntamiento por el Área para la Reactivación Económica que dirige María del Mar Martín Rojo dejó bien a las claras que nuestra ciudad tiene los elementos necesarios para atraer empresas de la mano de la nueva revolución económica que se está produciendo en estos comienzos del siglo XXI. Horas después coincidiría con esta tesis en una excepcional intervención el profesor Fernando Faces en la presentación del acto 'Quién es quién', organizado por SUR con el Instituto San Telmo en las magníficas instalaciones que posee este centro en Teatinos. Lo había dicho el malagueño Mario García, CEO de Sequel Bussines International, empresa de software de seguros considerada una de las más importantes del mundo con sede en Londres y una delegación en Málaga, por dos años consecutivos elegido como el mejor CEO de Gran Bretaña en su ámbito profesional, y lo ratificaron todos y cada uno de los ponentes que lo acompañaron en la referida jornada del Brexit. Pero hay que tener claro lo que se oferta, lo que se va a vender de Málaga. Con decir que hay sol y los precios son más baratos, como incide Mario García, no basta, sino todo lo contrario. Hay que vender que hay talento, que hay una juventud preparada y con ganas, que existe una dinámica clase empresarial, una universidad que es copartícipe de los proyectos y que nutrirá a las empresas de la nueva tecnología de mano de obra muy cualificada... y por supuesto que se simplificarán todos los pasos administrativos y burocráticos para abrir aquí subsedes o delegaciones. Después, además, sol, buena gastronomía, cultura, excelentes comunicaciones y el punto de Europa con mayor número de conexiones aéreas diarias con Gran Bretaña, aparte de un AVE que te pone en Atocha en apenas tres horas. Ahí están las claves, y por supuesto no equivocarse con los interlocutores, y, de camino, evitar proyecciones de vídeos con poca o ninguna consistencia, cargados de absurdos tópicos, algo de lo que últimamente estamos abusando por estos lares desde aquel horroroso corto proyectado ante un jurado al que se quería convencer para que Málaga fuese elegida capital de la cultura europea en este año 2016 (por cierto, ¿han oído algo al respecto con San Sebastián, la elegida?...). Y es que la proyección emitida como punto final, desde luego, no estuvo a la altura de la jornada del Brexit que, repito, fue todo un éxito, con más de 100 asistentes.

Ahora como nunca Málaga tiene la oportunidad de engancharse a esta nueva revolución industrial que está propiciando la brutal irrupción de las nuevas tecnologías, de las nuevas formas de trabajo. Todo está cambiando: las empresas de la City dedican casi más espacio a las zonas de ocio de sus empleados que a las de trabajo. Se trabaja desde cientos de kilómetros de distancia. Es un síntoma más de que Málaga tiene una gran ocasión. «Málaga puede ser un gran socio para la City», afirmó García desde su experiencia de éxito en el corazón de Liverpool Street, en el impresionante edificio que alberga a algunas de las más importantes empresas tecnológicas del mundo. «Tenemos una gran clase empresarial», dijo González de Lara en el acto de SUR. Fernando Faces recalcó que estamos en el momento oportuno, y además lo hacemos con una preparación idónea. Pero hay que huir de lo facilón y de los tópicos. Castañas hay en muchos sitios del mundo, lo que hay que saber explicar bien es que aquí se asan como en ningún otro.

DOS MALAS NOTICIAS

Días atrás nos decía adiós una gran mujer: Eloísa Alonso Sánchez, matriarca de una de las familias más conocidas de Málaga como es la Krauel Alonso. Como bien la definió su yerno (el doctor Antonio Allona) en la misa funeral celebrada en la iglesia de San Miguel, «era como un diamante» uniendo el doble significado de «algo que es invencible, inalterable, pero además de una belleza, talla y pureza excepcionales». Nacida en 1924 en el seno de una familia muy numerosa, con un total de 12 hermanos, desde muy niña tuvo unos valores muy claros: amor por la naturaleza y con una sencillez bien entendida, por la religión y por la familia. Esto último, la familia, fue el centro de su vida, casi una obsesión. Aunque era frágil físicamente, gozaba de una increíble fortaleza espiritual y su marido y sus hijos disfrutaron de ella, los hacía felices y era el núcleo sobre el que todos gravitaban. Muchos la recordamos en sus paseos por Málaga, además, por su porte, por su elegancia natural, nada artificial ni presuntuoso. Mujer de profundas convicciones religiosas, muy mariana, fue ejemplo para todos por su afán de hacer el bien para quienes la rodeaban: devota de la Virgen del Sagrado Corazón, la Santina, a la que visitó siendo una quinceañera con su colegio de Las Teresianas, de la Virgen del Recuerdo, o de 'su' Virgen de las Angustias, de su querida Granada, cuyo nombre le puso a su hija mayor. Eloísa se apagó lentamente y hace unos días nos dejó sin hacer ruido, sin llamar la atención, como era su práctica habitual, a los 91 años rodeada de todos los suyos. Su sepelio y su funeral, en San Gabriel y en San Miguel, fueron un claro ejemplo del bien que hizo en vida: cientos de personas acudieron a despedirla. Un emotivo recuerdo para ella y para el ilustre jurista malagueño José Manuel Pérez Estrada, abogado, magistrado y activo miembro de la Academia Malagueña de Ciencias también fallecido hace unos días, a los 90 años. No estamos sobrados para que se nos vaya tanta buena gente a la vez.

Otra semana: sean felices y que servidor, con su permiso, que lo vea.