Diario Sur

ANDALUCÍA EN EL DIECISÉIS

ENVUELTA EN LA BANDERA

Hacía tiempo que no se oía coincidir a PP e IU en el Parlamento andaluz. Los ha puesto de acuerdo Susana Díaz. En realidad, el no es no a Susana Díaz. Juanma Moreno y Antonio Maíllo acusan a la presidenta de estar más pendiente de la política nacional que de Andalucía, de estar envuelta en la bandera española y descuidar la blanca y verde. Lo dicen a rebufo de la batahola del PSOE, en la que Díaz ha sido protagonista del derrocamiento de Pedro Sánchez, pero en realidad PP e IU apuntan con recelo a la posibilidad de que la política sevillana aspire a liderar el PSOE y seguir de presidenta de la Junta al mismo tiempo

Esta posibilidad está ahí, en la hoja de ruta, pero antes deben sucederse otros acontecimientos. El primero de todos, que no haya terceras elecciones en diciembre, para lo que el PSOE debería abstenerse en una nueva investidura de Rajoy. El segundo paso es que tras la investidura y en unos meses se celebren primarias y congreso para elegir al nuevo secretario/a general del PSOE. El tercero, que Díaz se presente, como parece probable, y gane estas primarias. Esto último dependerá de cómo reconstruya su imagen deteriorada no solo por la controvertida estrategia de dimisiones para sacar de la dirección del PSOE a Pedro Sánchez, sino también por la abstención al PP y la campaña en su contra del exsecretario general a través de redes sociales tildándola de ambiciosa. Hubo una oficina en la calle Princesa con personal joven especializado, aseguran fuentes de la antigua ejecutiva. Los contratos fueron rescindidos con la gestora.

Solo si Díaz llega a ser secretaria general del PSOE, tendrá sentido la cuestión de fondo planteada por Moreno y Maíllo, la de si puede hacer compatible este cargo con el de presidenta de la Junta. Ella ya dijo este jueves que sí se ve capacitada, lo cual resulta toda una declaración de intenciones.

En realidad, no sería muy distinto de lo de Dolores de Cospedal cuando era secretaria general del PP y presidenta de Castilla la Mancha a la vez, por mucho que Moreno se empeñe en que hay menos kilómetros entre Toledo y Madrid que entre Sevilla y Madrid. Vivimos en el tiempo de las videoconferencias. La única incompatibilidad llegaría con unas primarias en el PSOE para ser candidata a la Moncloa. Entonces sí que tendría que elegir. No sería la primera y tampoco tendría que apresurarse. José María Aznar fue presidente de Castilla-León y dimitió de este cargo 16 días después de ser elegido candidato del PP a la Moncloa en septiembre de 1989. Gobernaba Felipe González. Puede que tampoco sea la última si Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia, se consolida como el delfín de Mariano Rajoy. Podrían ser rivales.

Sobre la bandera que preocupa a IU. «Andalucía tiene que ser protagonista para una nueva etapa política de España». Esto afirmaba Antonio Maíllo el día de las generales del 20 de diciembre. Reconocía la importancia del peso andaluz para cualquier dirección que tome la política nacional. La frase se parece a otras pronunciadas por Díaz muchas veces. Solo que quizás la influencia de Andalucía que defiende Maíllo sea distinta de la que defiende Díaz. El primero ha abogado por un gobierno de Pedro Sánchez con Podemos-IU, solo posible tras el 26J con el respaldo de los independentistas catalanes. Díaz y los barones socialistas con gobiernos autonómicos, salvo la de Baleares, temían las consecuencias y esta es una de las razones del golpe de mano contra Sánchez. No ya solo un referéndum sobre la autodeterminación de Cataluña y por qué no la del País Vasco, sino que para evitar el 'brexit' catalán se otorgaran concesiones humillantes para el resto de comunidades, incluida Andalucía. Volver al café solo para algunos fraguado por los padres de la Constitución y que el 28F andaluz tiró por tierra. Susana Díaz nunca ha ocultado su aspiración de política de Estado y es conocido que no le avergüenza pronunciar la palabra España, pero la bandera en la que se ha envuelto para ganar a Sánchez es la blanca y verde, la misma que lleva en el brazo Teresa Rodríguez (Podemos) cada 28F y también a los mítines que compartió con Antonio Maíllo en la campaña del 26J.

Curioso que Alfonso Guerra, uno de los padres de la Constitución, sea de los pocos históricos del PSOE que no han estado del lado de Díaz para sacar a Sánchez. Un cercano suyo trabajaba en la oficina de Princesa. Sí han estado de su parte Griñán y Chaves, dos hombres de absoluta fidelidad al PSOE. Chaves apoyó a Sánchez hasta que supo del acuerdo con los separatistas.Ahora el PP andaluz les pedirá condenas duras (las máximas llegó a decir Moreno en una entrevista) por el 'caso de los ERE'. Al mismo tiempo, los socialistas, suturando sus heridas del harakiri del aciago comité, permitirán al partido de la Gürtel, Rato y Bárcenas que siga gobernando. Qué paradójico y contradictorio todo.