Diario Sur

EL RAYO VERDE

Ganar el relato

Una semana después del deplorable espectáculo del comité federal, el PSOE andaluz se esfuerza por templar los ánimos y difundir su propio relato de los hechos. Los responsables del partido recomponen el gesto, aunque aún no logran borrar las huellas de la tensión sufrida, y se imponen un ejercicio de optimismo, en verdad meritorio, y de confianza en que las heridas se cerrarán y triunfará su visión de los convulsos acontecimientos que terminaron en la dimisión del secretario general, Pedro Sánchez. El protagonismo de la organización socialista andaluza, y sobre todo de su secretaria general, Susana Díaz, ha sido total en la confrontación y también en el balance de daños.

Sin duda Díaz ha afrontado un enorme riesgo personal en la batalla, pero en su entorno la confianza es absoluta en que el descrédito pasará. Ayer comenzaba a respirarse la distensión tras conocerse, vía Homs y Alberto Garzón, que Sánchez tenía prácticamente hecho el acuerdo de gobierno con Podemos y los independentistas. Esto avala, en el argumentario 'crítico', el fin de Sánchez, el penoso 'asesinato en el comité federal' y las razones de fondo que esgrimen: la ruptura de España y del propio partido, y singularmente el daño mortal a las expectativas futuras del PSOE en la propia Andalucía, abocada a perder en la nueva configuración territorial que este supuesto acuerdo acarrearía. Confirma, de paso, la deriva de quien era su líder, de quien, el propio Garzón ha dicho que en absoluto es el mártir que se ha querido presentar.

Además, en contra de lo que difundieron los 'dobermans' del PP, Rajoy ha venido a allanar el camino a la abstención socialista y ha descartado imponer condiciones añadidas. No será fácil para el próximo comité federal tragar el sapo de dejar pasar a un Rajoy achicharrado por la Gürtel, por mucho que ganara las elecciones y pueda aumentar su ventaja en los temidos terceros comicios. Pero podía haber sido peor, porque si el presidente popular volviera a rehusar ante el Rey, como ya hizo en junio, pillaba al PSOE hasta sin candidato. Era evidente que a nadie interesaba un tablero político con un PSOE dinamitado.

Si un veterano dirigente expresaba su temor de que la crisis hubiera destrozado a Susana Díaz como la lideresa que el PSOE necesita para su refundación, hoy parece que la baronesa resiste, aunque dañada. Quizás más de lo que ella pueda creer, pero menos de los que otros quieren hacer ver. En especial sus propios enemigos o sea compañeros de partido, que se han empleado a fondo, hasta con dinero de la organización, para brearla en las redes sociales.

Hoy, pues, parece que alumbra la 'new age'. Mañana, quién sabe.