Diario Sur

EN DIAGONAL

Por sus banderas

A Margallo, como a Pablo Iglesias, le gusta el populismo. El ministro lo practica con trajes beis, apuntalando la imagen de prohombre blanco recién llegado de una gira por África. Su monotema en funciones es Gibraltar (cuando no arrastra al rey disponible a Colombia). Un Rajoy institucional va diciendo que no pondrá condiciones al PSOE para negociar la investidura. A la vez tiene suelto a Margallo (él y Rafa Hernando mantienen un fácil equilibrio entre el poli malo y el poli a falta de un hervor). Lo criticable no es su empeño por el acuerdo de cosoberanía a raíz del 'brexit'. Lo son sus formas y fatuidades. Picardo aseguró que España no pondría nunca la mano en el Peñón. «La mano no, pondré la bandera mucho antes de lo que cree», ha respondido Margallo. Y bandera sonaba a cataplines. Hace meses, fuera del micrófono de una radio, se le oyó decir: «Ahora se va a enterar Picardo de quién soy yo». Los españoles hace tiempo que lo sabemos.