Diario Sur

FÚTBOL ESCRITO

SOMOS JÓVENES

Hubo algo reconfortante en la hazaña de Duda en el último partido del Málaga. Más allá de la victoria, más allá de la alegría desbordada del momento y de los abrazos espontáneos con el desconocido compañero de grada. Que el portugués saliera veinte minutos y diera el pase del empate y acto seguido marcara el gol de la victoria tuvo algo de especial, de reencuentro con un pasado reciente que parecía haber caducado. Por lo pronto, los que hemos superado la mitad de la treintena nos sentimos más jóvenes, aunque fuera un momento, cuando vimos a un coetáneo ganar un partido de fútbol él solito. Casi nos convencemos de que a nuestra edad siguen siendo posibles las gestas. Pero sobre todo se refresca el recuerdo de lo que el Málaga ha sido en la última década, claramente la época más exitosa de su historia. Que a nadie se le olvide que todo esto empezó con Duda en una última jornada de liga, marcándole un gol al Real Madrid a pase de tacón de Caicedo y salvando al Málaga de Muñiz del descenso. Del abismo. En el palco, Fernando Sanz, con la venta del club apalabrada a Al-Thani si el club se mantenía en Primera, respiró aliviado. Posiblemente ganó años de vida aquella tarde, como muchos de los que temíamos a la aplastante lógica de una derrota ante un Real Madrid que venía a La Rosaleda con opciones de ganar la Liga. Que las mejores carreras de Duda ya se han producido es evidente, como también lo es que sigue sabiendo ganar partidos y que sus goles reverdecen el ánimo de los malaguistas. Gusta saber que el viejo portugués aún es joven. Muchos de los de su quinta esperamos su próxima proeza para sentirnos bien, sin achaques, con buena memoria.