Diario Sur

DESDE EL SUR

El Nobel de los españoles

Francis Mojica puede entrar hoy en el selecto club de los ganadores de un Premio Nobel. No tuvo suerte el lunes en el apartado de Medicina, por lo que la única posibilidad se centra en el de Química, que se falla hoy. El caso de este investigador de la Universidad de Alicante es una excepción, porque los españoles rara vez están en las quinielas de los Premios Nobel. Y eso es lo grave. Es descorazonador comprobar la lista pírrica de ganadores españoles. De los casi 700 galardonados desde el año 1901 sólo ha recaído este galardón en siete compatriotas, cinco de ellos por su creación literaria y sólo dos por su papel en la ciencia. O sea, aproximadamente un 1% de los premios, un bagaje muy pobre si se tiene en cuenta que España es un país que está en la órbita de los más desarrollados de occidente. Gran Bretaña acumula un centenar de galardones, casi los mismos que Alemania. Francia ha superado los cincuenta premios y países como Holanda, Bélgica o Italia casi nos doblan. Siempre está el consuelo de que superamos a Portugal. Pero eso no puede bastar. En España hay más gente estudiando que nunca y sin embargo los éxitos a este nivel no llegan. Es ridículo pensar que haya un conjunción universal para evitar que los españoles obtengan un Nobel, como algunos han dado a entender, o que los países anglosajones formen un lobby imbatible. Algo falla y desde hace muchos años, porque en lo referente a la investigación científica no tocamos pelo desde el año 1959, cuando lo ganó Severo Ochoa. Cuesta trabajo pensar que los españoles no sean tan listos como los americanos o los británicos. Está claro que el sistema no seduce a los investigadores. Son numerosos los científicos que se han tenido que marchar a alguna universidad extranjera. Las estadounidenses son las que acumulan más Nobel, paradójicamente donde resulta más difícil el acceso a la facultad por su alto coste. El problema, como han apuntado en diversos foros informáticos que están triunfando, es que no hay referentes para la juventud. A estos profesionales se les ven como a unos frikis. No son un ejemplo a seguir. Todo el mundo sabe quién es Cristiano Ronaldo, Messi o Sergio Ramos, pero muy poca gente conoce a Valentín Fuster, uno de los mejores cardiólogos del mundo. La investigación no tiene toda la buena prensa que se merece. Los medios de comunicación también tienen su parte de culpa. La banalización lo invade todo. A la mayoría de jóvenes les suena chino el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y sin embargo descifran perfectamente el impronunciable MYHYV (Mujeres y Hombres y Viceversa). Confunden sin rubor alguno el G-7 con el GH17. En el fondo, merecemos el Nobel. El de la ignorancia.