Diario Sur

VOLTAJE

Muchos días gratis

Este fin de semana, una vez que superamos el gran favor que le han hecho en la calle Ferraz a la tradición española del esperpento, nos hemos llevado una alegría cuando hemos conocido que el Museo de Málaga será gratis para todos los malagueños. Ha sido quizás una alegría minúscula, puede incluso que despreciable, pero se trata de una alegría al fin y al cabo que ha venido aupada además por el elemento de la sorpresa. Acceder a este museo no sólo será gratis para los malagueños sino también para todos los europeos, y esto es algo que en el fondo nos da un poquito de rabia. Al parecer nadie por aquí estaba al tanto de aquella norma que dice que los centros expositivos de titularidad estatal y gestión autonómica en Andalucía deben ser gratuitos para los ciudadanos de la Unión. Como en Málaga no tenemos nada de eso, aunque sí hay cosas que se le parecen, nos ha sobrevenido el desconcierto. Más que nada, por la falta de costumbre. Lo mismo en otras ciudades andaluzas entran y salen por los museos como si tal cosa, pero en Málaga en casi todos los centros en los que se cuelgan cosas tenemos que apoquinar.

El alcalde, sin ir más lejos, se enteró el sábado de esta huidiza normativa durante una visita guiada con las fuerzas vivas de la ciudad al Museo de Málaga. Sucedió exactamente cuando solicitó al delegado de la Junta que dicho museo tuviera para los malagueños «muchos días gratis», tres palabras que juntas resultan fabulosas y que bien se merecen un titular. Ahora se entiende que esta política de muchos días gratis es lo que se viene practicando en los museos de Málaga, con acceso sin coste los domingos por la tarde, aunque nosotros, que somos muy nuestros, nos inclinemos más por el «gratis todos los días».

Nuestra maravillosa red de museos municipales cuenta con una inversión de diez millones de euros al año, una cantidad que nos parece estupenda. Hago las cuentas y descubro que sale a unos 18 euros por habitante, tanto a los que les atrae el hecho cultural como a esa silenciosa mayoría de malagueños a los que visitar museos les parece una costumbre exótica o rocambolesca. Si eso quiere decir que, por ejemplo, el CAC Málaga nos sale gratis, que baje Dios y nos lo diga. Les saldrá gratis a los que no son de aquí. También hay que tener en cuenta que el concepto de gratuidad es casi siempre difuso, a veces engañoso, a menudo tibio y descorazonador. Hay cosas que primero te dan como un regalo y luego te pasan factura. De hecho, esta es una práctica habitual fácilmente comprobable en algunas de las profesiones más antiguas del mundo, como en la venta por correo o el narcotráfico. Tenemos otro ejemplo con las gitanas que a día de hoy continúan en los alrededores de la catedral 'regalando' ramitas de romero a nuestros aguerridos visitantes. Cuando no les pagan, les echan un mal de ojo con un guiño.