Diario Sur

GUADALQUIVIRIA

Un joven rockero

Alberto Núñez Feijóo, uno de los líderes de mayor templanza en estos tiempos de políticos de 'gran hermano', que lloran, gritan, se pelean y se van de la casa común con cara de pocos amigos, fue ayer en Sevilla exquisito con el incendio en el PSOE: «Cuando un partido democrático se quema, algo nuestro también se quema», afirmó en el hotel Alfonso XIII en un desayuno para presentar a su compañero de partido y aprendiz de presidente, Juanma Moreno.

El presidente de Galicia dio otras pinceladas interesantes sobre lo que ocurre al PSOE sin entrar nunca a hacer sangre y menos a Susana Díaz, quizás por esa cordialidad institucional con una homóloga en el cargo. Tampoco Moreno hizo mucha leña del árbol caído, aunque dio muestras de su impaciencia porque Díaz coja el tren definitivo a Madrid, pero sin billete de vuelta para ejercer de presidenta. «O se está o no se está», manifestó con tino. Luego lo estropeó un poco al justificar a Dolores de Cospedal, que fue presidenta de Castilla la Mancha al mismo tiempo que secretaria general del PP, con la vaga excusa de que solo era número dos.

Moreno tiene ante sí una gran oportunidad. Él lo sabe y lo dice sin pudor, convencido de que puede ganar las próximas elecciones autonómicas, aunque la política es tan volátil y desconcertante que igual gana Cañamero (se presenta parece ser candidato a secretario general de Podemos Andalucía). Hasta ahora tenía un relato a su favor, cuando toquen las autonómicas, el PSOE llevaría gobernando en la Junta casi 37 años. La crisis de los socialistas le ha puesto otro en bandeja, la de un partido dividido e inestable.

Ante un viento tan a favor, había expectación por oír un programa de gobierno de Moreno con propuestas novedosas, sobre todo de aquello que con razón más habla, de empleo, de crear empleo en una comunidad con tanto paro. Habló de crear empleo, pero no cómo. Tuvo frases logradas, análisis certeros, pero una espera en vano que concrete qué quiere y cómo.

Al presentarlo, Núñez Feijóo recordó aquellos años de su juventud en los que Moreno era un «joven rockero», el vocalista de Falsas Realidades. Lo hizo para advertir de la falsa realidad que vende el populismo de algunos emergentes y otros no tanto. No sé si además quiso insinuarle algo a su amigo y discípulo y tampoco por qué obvió que también fue vocalista de 'Lapsus psíquico'.

Sin duda Moreno, pese a sus detractores dentro y fuera del PP, tiene madera para ganar y la ocasión la pintan calva. Pero ayer al lado de Feijóo parecía más bien un joven telonero de la gran estrella del rock. Quizás algo se mueve en el PP de Rajoy y se trataba de eso. Feijóo for president.