Diario Sur

EL RAYO VERDE

TIEMPO DE CONVALECENCIA

Tendrá que pasar tiempo, el tiempo que todo lo cura, para que las heridas en el socialismo español cautericen. El mismo tiempo que tendrá que esperar Susana Díaz para recobrarse de esta victoria, pírrica aunque victoria al fin, que deja un desolador panorama de tierra quemada en el ya capitidisminuido espacio de su espectro político y que a ella le ha señalado con lo último que querría: la 'aristocracia' del partido frente a la militancia; el 'bando' 'subalterno' del PP; la mano del golpe de mano... La violencia con la que se ha producido la ruptura interna en el PSOE ha sorprendido a quienes esperaban que estallara el conflicto antes o después. Deja un reguero de víctimas, entre ellas la propia coherencia de los 'críticos', no en vano el mismo cargo que entregó las renuncias de la ejecutiva confesó que fue él quien recogió los avales para hacer secretario general a Pedro Sánchez.

En clave andaluza, el comité federal del sábado devuelve la inestabilidad política a la región, tanto por la salida de Susana Díaz, que tardará lo que proceda, pero se da por segura, como por el coste político que pueda tener para el hasta ahora hegemónico PSOE andaluz. No se puede perder de vista que los últimos resultados regionales de Susana Díaz le dejaron en una incómoda minoría, solo salvada por el apoyo de C's. La guerra contra Sánchez ha desvelado que el PSOE-A no es tan monolítico como se creía y puede acarrear un abandono de votantes dolidos y abochornados.

Es, pues, una oportunidad para los rivales, un PP-A en racha, que hoy hará ver su fuerza en un desayuno en que Juanma Moreno será presentado por Feijóo; que viaja al centro y corteja a C's de cara a conseguir el apoyo que necesitaría para tumbar al PSOE por primera vez, y para un Podemos que no dejará de intentar pescar, aunque tiene aquí más difícil entrar en el espectro 'pedrista'.

Quedan, en principio, menos de dos años y medio hasta las próximas autonómicas. Las primarias y el congreso socialista aún esperarán la calma. La 'hoja de ruta' está en marcha, pero su rumbo es incierto.