Diario Sur

A LO PANENKA

Fue a partes iguales una victoria del Málaga y una derrota del Athletic , un premio a los cambios de Juande y un castigo al miedo de Valverde, la consecuencia clara de los movimientos tácticos para hacerse con los puntos y también de la penosa renuncia visitante a jugar al fútbol.

Parecía que el Athletic iba a llevarse los puntos como tantas veces en La Rosaleda. Se limitó a aprovechar otra vez un imperdonable error de Llorente. Aduriz es tan gran ariete como cansino con los árbitros, pero al central le pillan la espalda con demasiada facilidad, tanto en desmarques como en velocidad. Ya comienza a ser muy preocupante.

Suele decir Canillas que el fútbol no es el dominó y que los compañeros deben hablar. Ayer vimos varias muestras en el Málaga. En defensa y en ataque. Curiosamente, con la variante táctica de Juande tras el descanso -con Koné como único central y Camacho ‘al loro’- fue más perceptible cierta coordinación. Sin esta es difícil arrancar.

¿Qué diferencia hubo entre el partido de ayer y el del Villamarín? Sólo el triunfo. En el Málaga apenas hubo juego por dentro hasta la salida de Duda, el portero contrario casi ni tuvo trabajo y hasta el entrenador rival hizo recular la zaga para no dejar esos metros que suele aprovechar En-Nesyri con su velocidad. Pero esta vez tocó cara.

Valverde le mostró el camino a Juande. Dejó tantos metros para que el Málaga creara que el manchego supo que era el momento de Duda. No hacía falta precipitación -la que siempre mostró Sandro-, sino pausa. No hacía faltar colgar balones o meter pelotazos frontales, sino madurar al Athletic. Y se hizo tan bien que ni a Raúl García le dio opción a fingir. Inteligencia por encima de todo.