Diario Sur

Meditaciones de un socialista con problemas

Hace tiempo me contaron una anécdota referida a una famosa actriz, no recuerdo si María Casares, Anna Magnani, u otra, pero en cualquier caso una actriz claramente comprometida en la lucha contra el fascismo. Al parecer, en una entrevista le preguntaron: «¿haría usted el papel de una fascista en una película o en una obra de teatro?», a lo que la actriz respondió: «sí, siempre que el guionista y el director fueran antifascistas». Sin duda es una respuesta de enorme honestidad e inteligencia. Una actriz es una profesional, su deber es actuar, en cierto modo es un instrumento del guionista y del director, pero los profesionales no son sólo unos autómatas sin conciencia, y su conciencia puede ser incompatible con convertirse en un instrumento para destruir aquello en lo que creen.

Me he acordado últimamente de esta anécdota porque, a raíz de las dificultades por las que pasa el PSOE, me llamó un periodista para hacerme una entrevista. «Me gustaría -me dijo- que nos ayudara a comprender por qué su partido tiene los problemas que tiene». Tanto el medio, como el periodista que me querían entrevistar, combaten a mi partido con la misma o más saña que los combatiría un adversario político, ¿qué esperanza podía tener de que mi respuestas no terminaran haciendo daño a la causa en la que creo y que defiendo? Como la actriz, prefiero que me entreviste un periodista y no un adversario político disfrazado de periodista.

Sin libertad de prensa no puede haber democracia, diría más, sin libertad de prensa no puede haber libertad. De modo que entiendo que es una suerte que haya periódicos y periodistas de todas las latitudes ideológicas. Sin embargo, también he aprendido que, con demasiada frecuencia, los periodistas titulan, u orientan sus preguntas, con menos lealtad a tus respuestas que a sus preferencias ideológicas y políticas. Cuando leemos una entrevista ponemos toda nuestra atención y todas nuestras sospechas en las respuestas del entrevistado, pero en bastantes ocasiones el sesgo está en las preguntas, justo donde nadie mira. Ni siquiera pienso que el periodista lo haga conscientemente, o por maldad, sencillamente lo hace desde su marco ideológico como tú respondes desde el tuyo, pero al leer la entrevista descubres que, inexplicablemente, has terminado haciendo daño a la causa que tratabas de explicar y defender.

También me he acordado estos días de la historia, menos elegante que la de la actriz pero bastante más contundente, que me contó hace años un compañero sevillano. Dos viejos conocidos, que llevaban tiempo sin verse, se encontraron en un parque y uno de ellos le dice al otro: «hombre Juan, qué alegría verte, siéntate aquí conmigo, y cuéntame, porque me han dicho que se murió tu padre, y que tienes a tu madre enferma en casa, por cierto que también me han dicho que tu hermano está en la cárcel, y que tu mujer se ha ido con un tío mucho más joven». A lo que el otro respondió, levantándose del banco: «¿sabes lo que te digo? que esta tarde a ti te va a entretener tu virtuosa madre».