Diario Sur

repaso general

LA JUNTA MOROSA DE ANDALUCÍA

Dar ejemplo. Eso es lo mínimo que se le puede pedir a una administración pública para que los ciudadanos sigan su camino. No es imaginable que, por ejemplo, la policía se dedicara a cometer delitos. La Junta de Andalucía no es precisamente un espejo donde mirarse a la hora de cumplir con las obligaciones tributarias. Ojalá fuera así, pero no es muy recomendable que se haga, pues difícilmente tendrían tanta paciencia con cualquier ciudadanos de a pie a la hora de ordenar un embargo. La Diputación Provincial de Málaga acaba de tomar esta medida sobre parte del edificio de Correos, propiedad de la Junta, porque la comunidad autónoma le debe a los ayuntamientos de la provincia nada menos que 8.767.941 euros. Lo debe por varios conceptos, aunque la mayoría es por impago de IBI. Hombre, se puede entender que se haya retrasado o que haya devuelto algún recibo por algún problema puntual de tesorería. Como le podría pasar a cualquiera. Pero los datos indican otra cosa. Más que nada porque son 8.200 recibos devueltos, lo que da a entender que no paga por sistema. O para que todos nos entendamos, porque no le ha dado la gana. No es normal tener deudas desde el año 1996, ¡dos décadas! El impago masivo del IBI a casi todos los ayuntamientos de la provincia arranca en el año 2006 y se ha mantenido hasta nuestros días, por lo que no es muy aventurado decir que hubo alguien en la Junta que dio la orden de no pagar un euro por este impuesto. El delegado del Gobierno, José Luis Ruiz Espejo, ha dicho lo obvio. “Por supuesto que hay que pagar”. Lo que no ha comentado es por qué no lo ha hecho hasta ahora o, como mal menor, cuándo prevé ponerse al día con estos municipios, en los que el IBIes uno de sus ingresos fundamentales, por no decir el más importante para sus castigadas arcas públicas. La Junta no tiene reparos, y hace bien porque es su obligación, en detraer a los ayuntamientos el dinero que le deben cuando abona los fondos de la llamada Patrica. Perfecto. Lo que no se entiende es ese descaro en no pagar sus impuestos. A ver en qué queda todo esto, pues seguro que se negociará la manera de darle la vuelta a la situación para seguir como hasta ahora. Y eso que en el fondo la Diputación le puede hacer un favor si le quita de en medio el muerto del edificio de Correos (¿habrá cobrado el IBI de este edificio el Ayuntamiento de Málaga?), que acumula años de abandono y que no encuentra un comprador.

Repsol

PP vota una cosa para hacer otra

Lo que no se puede ‘comprar’ es la actitud que ha tenido el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Málaga en el pleno celebrado el jueves. El PP se ha sumado a una iniciativa en la que se pedía que se celebrara la consulta popular sobre qué hacer en los terrenos de la antigua Repsol. Llama la atención que votara a favor cuando lleva meses intentando frenarla. No se sabe muy bien por qué adopta esta postura que a todas luces es un ejercicio de hipocresía política. De un tiempo a esta parte se ha instalado una especie de pensamiento único en el que resulta imprescindible preguntar a los vecinos determinados asuntos, como si la representatividad que ostentan los concejales de distintos color político no resultara suficiente. Lo que no se comprende es que el PP no defienda lo que realmente piensa: quiere hacer torres sobre todas las cosas y no está dispuesto a que sea vinculante el resultado de esa consulta popular (que difícilmente se va a celebrar), por lo que todo sería un paripé. Ya está bien de tomarle el pelo a la ciudadanía.

Polémica

La ‘narcoserie’ Costa del Sol

Tampoco parece que le sentaría muy bien a los ciudadanos que viven en el litoral malagueño que una serie dedicada al tráfico de drogas lleve el nombre de Costa del Sol. Telecinco y Warner tienen en proyecto esta producción, lo que ha puesto en alerta al sector turístico y a los alcaldes de la zona. La serie estaría dedicada a un grupo de la policía que se llamaba Costa del Sol y que acumulaba numerosos éxitos contra el tráfico de drogas. Sin embargo, no cabe duda que al final la gente no se queda con los matices, sino con lo general, por lo que se identificaría la marca costasoleña con el narcotráfico. Es cierto que en estos municipios viven auténticos delincuentes huidos de sus países y que se dedican al tráfico de drogas. Los ajustes de cuentas que se producen entre ellos dan fe de ello. Esa realidad no puede obviarse. Pero eso no quiere decir que la Costa del Sol esté llena de este tipo de personajes. La ficción puede nublar la realidad. Debe evitarse a toda costa.