Diario Sur

Mis notas del Real Madrid - Unicaja

Desequilibrio. Salgo preocupado de la primera sesión baloncestística ofrecida por el Unicaja en la cancha del campeón. Es posible que divierta más que nunca, pero pierda más de lo debido, aunque el Real Madrid no sea la medida exacta para juzgar al cuadro malagueño. Es decir, con un juego más efectista que eficaz, con los pequeños volviendo locos a los contrarios y sin apenas juego interior, las carencias del equipo de Plaza fueron demasiado evidentes. Así se pueden ganar partidos, pero también se pueden acumular las derrotas. Tiene mérito aguantar 35 minutos y hasta dominar por cinco puntos en el último cuarto, pero queda el resultado final y los 101 puntos encajados. No me chilles que no te veo, sería el chiste fácil.

Revelación. La grata sorpresa de la noche correspondió a Jeff Brooks, que lejos de desentonar en el juego alegre puesto en práctica por el equipo malagueño aporta talento y contundencia.

Seriedad. Entre tanta tormenta ofensiva, el Unicaja necesita a jugadores como Suárez y Alberto Díaz para que añadan la cordura necesaria al colectivo.

Árbitros. Las nuevas normas son siempre difíciles de explicar cuando se ponen en práctica, pero lo complicado para los árbitros será aplicarlas a todos por igual. Veremos si a Navarro o a Llull le señalan la técnica que se llevó Brooks por tocar el balón cuando aún no estaba en juego.

Conclusión. El Unicaja necesita otro buen pívot como el comer.