Diario Sur

Espejismo o ilusión

En ocasiones, conceptos distintos coinciden en el significado según el diccionario, aunque en nuestra percepción sean antagónicos. Ocurre con el vocablo espejismo, que en su segunda acepción aparece como ilusión, aunque referida a la vista, no al sentimiento, de ahí la contradicción aparente. Eso ocurre con el Unicaja que echa a andar en la Liga en la complicada cancha del campeón, el Real Madrid más dominante del último cuarto de siglo. No estoy seguro de si el proyecto malagueño de esta temporada está más cerca del espejismo o de la ilusión. Si su juego exterior transmite agradables sensaciones –nos vamos a divertir un montón cuando el acierto acompañe el lanzamiento lejano–, su juego interior despierta razonables dudas, y ya se sabe que con los triples puedes ganar partidos pero nunca te conducen al éxito final. El equilibrio en ataque y la fortaleza defensiva son los factores que marcan los campeonatos. Habrá que esperar para saber si vamos a disfrutar o a sufrir este año. Por plantilla, la del año anterior contagiaba optimismo, y ya sabemos lo que ocurrió; ojalá este año el equipo, que parece mal confeccionado, termine ensamblándose mejor que en el último ejercicio. Desde luego, es un mal precedente la polivalencia de los jugadores, porque el año pasado esa hipotética multifunción (con el ejemplo de Nedovic, que se fichó como base y terminó siendo el mejor escolta anotador) creó confusión inicial y terminó en el caos total y la ausencia en la Copa del Rey.

En cuanto a la Liga Endesa, no sólo ha perdido prestigio –una competición coja es la evidencia de una pésima organización– y calidad –la NBA ha esquilmado talento europeo a raudales, y son diez los españoles que jugarán en EE UU, lo que irradia alegría y deja penuria a la vez–, sino que no se prevé un cambio de rumbo en el futuro para evitar la escasa identificación que los espectadores mantienen con sus equipos por los continuos cambios en las plantillas y el hartazgo de los numerosos conflictos que afectan al baloncesto español verano tras verano. Por cierto, siento un vacío inmenso en el estómago por la ausencia del Unicaja en la mejor competición de Europa, una Euroliga en la que debutó hace 15 años tras ganar su primer título, aquella inolvidable Copa Korac en Vrsac.