Diario Sur

EL RAYO VERDE

Bandos y bandas

Hay un empecinamiento en el PSOE en negar lo evidente que asombra. Susana Díaz y su entorno se escandalizan porque Pedro Sánchez haya hablado de «bandos», para poner a Felipe González en el de la abstención al PP, y dice que «ni en el PSOE hay bandos ni el PSOE es una banda». Como juego de palabras puede funcionar, ya se sabe que los discursos se hacen a la búsqueda del chascarrillo, pero minutos antes de que comenzara el esperado discurso de la lideresa ante el comité director, una dirigente provincial me contaba que en su pueblo la gente le para por la calle y le pregunta: «¿Tú de qué bando eres?». A propósito de la desconexión con la realidad.

Entre el abigarrado conjunto de asistentes al baño de masas de la secretaria general andaluza había desconcierto, despiste acerca de los artefactos orgánicos que se están montando, dolor, un poco de rencor y una cierta vergüenza. Sin duda el primer objetivo de Díaz no era mostrar su poderío, que también, sino cohesionar a los suyos y darles aliento ante el cuadro que ven.

Pero vaya que si hay bandos. A lo mejor no en el salón de Fibes, en su mayor parte integrado por cargos públicos, pero existe una división dentro del partido que dificilmente se puede llamar de otro modo menos ofensivo (se me ocurren varios) y que se traslada a la sociedad y hasta a otros partidos. Resulta curiosa la preocupación de los rivales ahora por la salud de los socialistas, por cierto, e incluso cómo intentan pescar en aguas revueltas.

Los bandos esos que no existen en el PSOE se emplean a fondo en intentar dar su versión de los hechos. La menos escuchada por aquí, donde el 'pedrismo' no tiene demasiados altavoces, habla de que todo se desencadenó cuando en San Telmo hubo constancia de que Pedro y Pablo (Iglesias) se estaban acercando y no por una cuestión ideológica o estratégica, por la diferenciación de Podemos, sino porque la presidenta andaluza no querría de ninguna de las maneras que su secretario general llegara a alcanzar la jefatura del Gobierno.

En cualquier caso, si la estrategia estaba diseñada y definida por cada uno de los, perdón, bandos, es para darles la liquidación a todos, porque el resultado no ha podido ser más catastrófico. Es verdad que hay una larga historia de cuchilladas, los más viejos del lugar recordaban como peor la bronca entre González y Guerra, pero entonces no se estaba en 85 diputados, y bajando.

Entre los damnificados sin duda que está la propia Díaz, que ayer no pareció mostrar tanta decisión de hacerse con las riendas del partido. Si quería entrar por la puerta grande, sin someterse a primarias, por aclamación, ahora parece más difícil que hace una semana.