Diario Sur

Que alguien los calme

Pedro Sánchez tenía en su despacho una inmensa foto de Felipe González, triunfante en un mitin de los ochenta. Como para tantos socialistas de su generación, era su ídolo, su modelo, su mito. No sé si habrá quitado ese poster que le ha acompañado toda su vida política, pero si finalmente tiene que abandonar la sede de Ferraz, no creo que se lo lleve. González sacó esta semana del armario socialista lo poco que quedaba por aflorar de una lucha cainita que ha tenido diversos episodios en los dos últimos años, aunque no de esta virulencia volcánica. Tenemos a la militancia, de una y otra parte, llorando, a los simpatizantes desolados y a los otros partidos encantados y conteniendo la risa con el espectáculo. Resulta en este punto casi sórdido que el debate sea la interpretación de no se qué artículo de los estatutos, una demostración del nivel al que ha llegado la encarnizada lucha por el poder. La pugna política se entremezcla y alimenta con el debate sobre la posible investidura. El sí a Rajoy ahora o el requetesí a Rajoy en terceras nupcias, precipita de forma abrupta un enfrentamiento dentro del PSOE que no es nuevo. A Sánchez lo pusieron en un tente mientras cobro y ha hecho lo mismo que Iglesias cuando Carrillo le tuteló el asiento: quedarse con él. Sánchez toca la tecla que le gusta a la militancia al decir mil veces no a Rajoy, pero desarbola su propio argumento cuando sostiene, con tono profundo, que prefiere terceras elecciones antes que gobierne Rajoy. No parece ser consciente de que unas nuevas elecciones harían más fácil el gobierno de Rajoy y más difícil su continuidad, al ensancharse previsiblemente la diferencia de escaños. De montar una sopa de letras alternativa a Rajoy, ni hablamos ya.El comité federal del sábado es en sí mismo una tragedia, ahí seguirá el achique de espacios a Sánchez hasta obligarle a dimitir, pero me temo que las heridas tardarán años en curarse. No hay antecedentes en el comportamiento de Sánchez que permitan pensar que vaya a salir de su obcecación y se marche a su casa antes del día del Pilar, con lo cual podríamos encontrarnos con la conjunción de las dos peores hipótesis para González, Díaz, García-Page, Vara y otros: terceras elecciones y que siga Sánchez. Hablan de Patxi López, de Gabilondo, de José María Maravall como posibles hombres buenos, que podrían intentar una bajada de la temperatura, un sosiego en medio del vértigo. No sé quiénes son los capaces de atemperar esta disputa que tiene abatidos y/o encolerizados a militantes y simpatizantes. Está claro que cada día que dure este choque más tardarán en recuperarse.