Diario Sur

DESDE EL SUR

La responsabilidad de Susana

Sí o sí. Susana Díaz tiene que intervenir de una vez para acabar con la huida hacia el desastre de Pedro Sánchez. La presidenta de la Junta de Andalucía tiene la responsabilidad de eliminar este problema, más que nada porque fue la andaluza la que propició su llegada a la cúspide del partido de PS para evitar que la entonces estrella emergente Eduardo Madina ocupara el trono en Ferraz. Recae sobre ella lo que en términos jurídicos podría denominarse una responsabilidad civil subsidiaria. Este hombre le ha salido rana y está causando daños que pueden ser irreparables. Y no es una excepción que esto ocurra. Los tutelajes tienen estas cosas cuando el testaferro que ocupa la silla tiene la tentación de venirse arriba. Que suele ser siempre. Pero ya hay que pararlo. Más que nada porque el PSOE está inmerso en una crisis muy profunda cuya primera e imprescindible medida para intentar salir de ella es la destitución de su secretario general. No tiene futuro como dirigente. No puede ser presidente del Gobierno un hombre al que no quieren ni en su propio partido. ¿Qué grado de confianza puede tener entre los ciudadanos? Sánchez, en su desesperación, ha utilizado la táctica propia de los populistas: echarse en los brazos de la militancia apelando a sus instintos más primarios. ¡No a la derecha! ¡No pasarán! le ha faltado decir para enaltecer a sus particulares 'sans culottes'. El todavía secretario general dice que hay que hablar claro de una vez. Lleva razón en esto. Aunque hubiera estado mejor que se aclarara en el momento electoral oportuno. Es decir, hubiera estado bien que los electores supieran, por ejemplo, si estaba dispuesto a pactar con los partidos nacionalistas que quieren celebrar un referéndum para separarse de España. Ese detalle es muy importante y no debe quedar sólo al arbitrio de los militantes socialistas, un puñado si se comparan con los casi cinco millones y medio de españoles que decidieron votar al PSOE. Hay que tener memoria para recordar que la mismísima Susana Díaz argumentó la ruptura de su pacto con IU porque el gobierno de Andalucía no podía estar en manos del resultado de un referéndum entre las bases de la formación de izquierdas. La trianera parece que ya ha dado el paso definitivo, convencida por fin de que el que se va a Sevilla pierde su silla. Va a coger la alternativa para intentar salir por la puerta grande. Seis elecciones perdidas, seis, son muchas para que Pedro Sánchez siga toreando al partido. Y a los españoles.