Diario Sur

LA TRIBUNA

Turismo, un derecho universal

Hoy, 27 de septiembre, festejamos el Día Mundial del Turismo, que en esta ocasión celebra el lema Turismo para todos: promover la accesibilidad universal. Un reto sin duda necesario, que deben contemplar los destinos en su planificación estratégica puesto que, como recuerda la Organización Mundial del Turismo, todos los ciudadanos tienen derecho a conocer por sí mismos la belleza y diversidad del mundo en el que vivimos.

La actividad turística es la mejor carta de presentación de cualquier territorio y el más potente vehículo de paz, interculturalidad e integración que existe en la actualidad, motivos más que suficientes para justificar que este movimiento global que supone el turismo, y que continúa en ascenso, no excluya a nadie. Por ello, promover la accesibilidad supone ir más allá de su mera consideración como segmento complementario de la oferta, ya que se trata de un acto de justicia social en favor de la igualdad de oportunidades de los ciudadanos, de todos y todas, con independencia de discapacidades físicas o psíquicas. Está en nuestra mano favorecer la eliminación de las barreras que impiden poner al alcance de cualquier persona el derecho pleno al descanso y a viajar. Y digo cualquier persona porque todos, en algún momento de nuestra vida, necesitamos apoyarnos en alguna de las medidas que impulsa la accesibilidad para poder desarrollar nuestras labores, nuestro trabajo o disfrutar de nuestro tiempo de ocio. Es conveniente ir dejando atrás la idea de que este reto es exclusivo de las personas con discapacidad.

En este sentido, las Administraciones públicas en cualquiera de sus ámbitos, tanto europeo como nacional y autonómico, trabajamos desde hace tiempo en el diseño de políticas transversales que refuerzan la accesibilidad en las infraestructuras de transporte y en los servicios turísticos, facilitando su adaptación a las diversas realidades que componen el conjunto de la demanda y de la ciudadanía en general. En Andalucía, en concreto, con el vigente Plan de Calidad Turística 2014-2020 contemplamos una línea específica -centrada en la excelencia- que está favoreciendo el impulso de aquellos proyectos que fomenten el reconocimiento y la incorporación de medidas vinculadas a la accesibilidad, ya sea en establecimientos o en servicios, así como de sensibilización e información sobre la necesidad de crear entornos y productos para todas las personas. Como medidas particulares, en este Plan recogemos la realización de estudios en la materia, el apoyo a proyectos empresariales, formación de profesionales y el aumento de la certificación en sistemas relacionados de gestión, entre otras.

No acaba aquí nuestro compromiso, ya que también quisimos que la apuesta por la accesibilidad universal formase parte del articulado de la Ley del Turismo de Andalucía, que marca como pauta de carácter general y como referente en varios de sus puntos el desarrollo de políticas enfocadas a la calidad integral, comprendiendo en la misma de forma obligatoria la accesibilidad como objetivo ineludible en el diseño y desarrollo de nuestras estrategias de actuación. En esta línea, anunciamos a principios de año la incorporación del Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI-Andalucía) al Consejo Andaluz de Turismo, adquiriendo de esta forma pleno derecho de participación en cuantas deliberaciones, actividades y propuestas surjan en el seno de este órgano colegiado, con el fin de lograr -entre todos- una oferta turística basada en la accesibilidad y en la igualdad.

Además de un compromiso ético, el turismo accesible es también una oportunidad. En los últimos años numerosos territorios, como Andalucía, están incorporando progresivamente esta tipología a su oferta, mostrándola como valor diferencial del destino. Conviene no perder de vista que solo en Europa hay unos veinte millones de personas con alguna discapacidad que han expresado su deseo de visitar España, siendo un turista que habitualmente viaja en distintas épocas del año y que se suele desplazar con acompañante, por lo que también despierta un especial interés como perfil objetivo desde el punto de vista de la rentabilidad.

El sector turístico que dispone de servicios para personas con discapacidad cuenta, por tanto, con un fuerte potencial de crecimiento, tanto en volumen de llegadas como en cifras de negocio, de modo que en los próximos años previsiblemente se incrementarán las ofertas adaptadas y orientadas a este colectivo. Razón de más para que Andalucía no deje de apostar por esta demanda que, si bien ayudará a mejorar aún más los datos de la industria turística, sobre todo nos permitirá mantener nuestra competitividad y consolidar la región como una comunidad modélica, garantista del derecho a viajar, y que sabe y entiende que este derecho es universal.