Diario Sur

LA ROTONDA

Dos proyectos de ciencia

El turismo de sol y playa no nos lo puede quitar nadie. Es un seña de identidad que nos ha dado fama internacional y representa un polo de atracción para todo aquel que desea broncearse y pasar unos días de relax cómodamente tumbado en una hamaca. Pero no sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que puede llenarle el estómago. La riqueza que aporta el ocio no es incompatible con el beneficio que trae consigo la ciencia. Málaga, que puede presumir de calidad de vida, una característica que está más que demostrada, también es un lugar donde se hace investigación científica de primer nivel. Y si hubiese una inversión mayor, los resultados serían mucho más destacados, porque el potencial humano está sobradamente preparado. Hay dos proyectos en el horizonte que, de fructificar, situarían a Málaga en un lugar de preeminencia en el mapa del conocimiento. El primero pasa por lograr que la Agencia Europea del Medicamento se instale en la capital de la Costa del Sol una vez que esa entidad, como consecuencia del 'Brexit ', abandone Londres tras la salida de Reino Unido de la Unión Europea. El segundo ofrece a Málaga la posibilidad de contar con un laboratorio de investigación genética para desarrollar unos trabajos que tienen como finalidad aumentar significativamente la esperanza de vida de la población y retrasar el envejecimiento. En este plan, auspiciado por la empresa estadounidense Mutagénesis Cor., se compite con Dallas y Shanghái, las otras dos ciudades candidatas a ser la sede de un centro de investigación en el que se invertirán unos 200 millones de euros y creará en su fase inicial unos 500 empleos, un número que se irá incrementando progresivamente. La solvencia de la iniciativa viene avalada por el doctor Bruce Beutler, premio Nobel de Medicina y Fisiología, y por el malagueño Javier Romero, socio y director del proyecto. Ambos estuvieron ayer en el Parque Tecnológico (PTA) viendo posibles sitios donde instalar el laboratorio.

Málaga reúne las condiciones para acoger a la Agencia Europea del Medicamento y al centro de investigación genética. Y no lo digo por un afán chovinista, sino desde el convencimiento. Otra cosa es que lo consiga. Lo que sea será, pero hay que intentarlo y trabajar denodadamente para que no nos quedemos con la miel en los labios y un palmo de narices. Creo más complicado lo de la Agencia, ya que hay por medio intereses políticos no siempre transparentes, que lo del laboratorio de genética, pues la decisión de en qué ciudad se situará ese centro liderado por el doctor Beutler se tomará por estrictos criterios objetivos y empresariales. Desde luego, ver los dos proyectos hechos realidad o, al menos uno, supondría un espaldarazo incuestionable para Málaga. Nunca hay que perder la ilusión.