Diario Sur

LA CIUDAD INVISIBLE

La pasarela

LA mayoría de nosotros recordamos el revuelo que se formó con la llegada de la Vuelta a España del 2015 a nuestro municipio. No era el simple paso del pelotón por nuestro centro sino la celebración de la etapa prólogo, aquella en la que se presenta el evento a todo el mundo y lo que supone de repercusión mediática. El Ayuntamiento de Marbella tras lo que suponemos importantes y difíciles negociaciones consiguió el premio y se preparó para organizar un recorrido espectacular por donde se desarrollaría la contrarreloj al mismo tiempo que se mostraría la belleza de nuestra tierra. Se optó por preparar un tramo del paseo marítimo entre Puerto Banús y Marbella, desde el reclamo mundial que supone el mencionado puerto pasando por la zona costera de la Milla de Oro, sus mansiones y los clásicos hoteles 5 estrellas, hasta llegar al centro de Marbella frenando literalmente sobre la arena a la altura del Puerto Deportivo. Las imágenes aéreas se presumían espectaculares y la carrera multicolor tendría el escenario perfecto para su estreno.

El recorrido debía adaptarse para el paso de los ciclistas profesionales pero también para el de todo el equipo de la organización que les acompañaría. Todos por el paseo marítimo de albero y los correspondientes tramos de asfalto y mármol. Delicada cuestión que no parecía la más difícil de solucionar y que finalmente fue la más criticada por los ciclistas y llevó a la organización a la decisión salomónica de que solo computase a efectos de la clasificación por equipo. Pero eso es otra historia.

Más difícil se preveían los pasos de diferentes obstáculos como Río Verde o los escalones del tramo más urbano que se solucionaron sin problemas, aunque siempre hay un punto negro de esos que se enquista y no termina de solucionarse. Se trataba del tramo del paseo en la zona de Coral Beach interrumpido desde hace tiempo por una edificación. Hasta entonces en ese punto había que bajarse a la arena a lo largo de unos 50 metros -siempre que no fueses una persona de movilidad reducida la cual te verías obligada a dar la vuelta sin poder continuar tu camino-. Pero una Vuelta a España lo consigue casi todo y se consiguió autorización para construir una pasarela de madera que bordease perimetralmente la incómoda parcela dando continuidad al recorrido proyectado y los veloces ciclistas profesionales pudieron disfrutar de una bonita -aunque descafeinada- etapa prólogo. Y así está desde entonces, utilizada por miles de visitantes, paseantes en general, runners y ciclistas, contribuyendo a que el paseo marítimo sea una de las infraestructuras turísticas más relevantes.

Resulta que le chollo se nos acaba. La bonita y eficaz pasarela debe ser retirada ya que la Administración correspondiente -Costas en sus diversas categorías estatal y autonómica- sólo cedió a que su construcción de 200 mil euros fuese temporal, tan temporal como que únicamente sería para la celebración de ese día X. No sé cómo sigue aun en pie pero me alegro. Llegan noticias de que la Administración vuelve a la carga e insisten en su retirada (curiosamente el Algarrobico sigue ahí y la Torre del Cable se nos cae a pedazos sin que la misma Administración sea capaz de imponer la lógica). Dudo que haya más de uno, salvo el propietario de la vivienda coprotagonista de este artículo, que desee su retirada. El interés público y social está más que justificado por cuestiones de accesibilidad y seguridad, por movilidad y por repercusión turística, por dar continuidad a la Senda Litoral y por recuperar la bandera azul que se nos ha retirado por este asunto. Es evidente que hay un acuerdo legal que hay que cumplir, pero también que las situaciones cambian y la Administración debería atender las demandas que recogen una nueva realidad dándole un nuevo enfoque al convenio de manera que el pueblo disfrute de una infraestructura muy necesaria que se quedaría coja si no se pone remedio.