Diario Sur

A CADA UNO LO SUYO

Santa Rita, Santa Rita

Hace poco formaba parte de un tribunal que califica los trabajos de fin de grados de los estudiantes de Derecho, junto a mis queridos colegas los profesores Antonio Márquez y Rafael Naranjo. Uno de ellos versaba sobre el régimen jurídico de los senadores de designación autonómica, y dada la actualidad del tema, no pude evitar pedirle a la estudiante que se examinaba su valoración jurídica respecto a las posibilidades de revocación de esas designaciones parlamentarias. La chica se remitió a lo escrito y como es natural no insistí, que bastante tienen los pobres con el maltrago de defender ante un tribunal académico el resultado de su esfuerzo como para añadir a un profe preguntón, máxime cuando este acto suele ser el último paso antes de terminar sus carreras. La alumna aprobó, y con nota.

Rita Barberá es senadora porque en su momento así lo decidió las Cortes Valencianas. Avatares políticos y judiciales de todos conocidos han cambiado de forma drástica el ambiente que posibilitó ese nombramiento (incluso para su antiguo partido, el PP). Ha perdido los apoyos y su presencia en el Senado choca en términos éticos y hasta estéticos. No podemos olvidar que la señora Barberá no ha sido elegida por sus conciudadanos de forma directa, lo que hace que su posición jurídica sea bien distinta a la de cualquier parlamentario electo y convierte en chirriante su «voluntad de NO DIMITIR» (en mayúsculas venía en su comunicado oficial) y más aún si es verdad que ha dicho (según la prensa) que es «es mi escaño». Se equivoca la exalcaldesa de Valencia si piensa que 'su escaño' forma parte de su inventario de bienes, como su coche o su vivienda. Cargo viene de carga, y el escaño debe ser un instrumento de participación política (art. 23 de la CE) y no un clavo ardiendo para ganarse el potaje o retrasar un proceso penal. Por eso se puede perder la condición de senador (incluso los elegidos directamente por los ciudadanos), como así lo recoge el Reglamento del Senado (condena a pena de inhabilitación absoluta o especial para cargo público dispuesta por sentencia judicial firme). Si el Tribunal Supremo solicita el suplicatorio para procesar a Barberá, el Senado podría acordar la suspensión temporal en su condición de senadora y también, en su caso, la privación de sus retribuciones (art. 22.6 del Reglamento del Senado).

Rita Barberá mantiene intacto su derecho a la presunción de inocencia mientras no sufra una condena en firme, pero no por eso tiene que ser senadora por designación de las Corts Valencianes, al igual que millones de valencianos son inocentes y no han disfrutado de tal designación. Quien la ha elegido la puede revocar si se reforma la normativa y se incluye como causa de cese la pérdida de confianza que justificó en su momento la designación de una persona como senadora.