Diario Sur

¿Quién dijo miedo?

Esta semana hemos asistido a un debate ideológico entre los máximos dirigentes de Podemos. Marx se hubiera sentido obligado a escribir otra 'Crítica al Programa de Gotha', pero los dirigentes de Podemos lo han resuelto, literalmente, en dos tuits. El meollo del debate viene a ser el siguiente: ¿es mejor seducir o dar miedo? A diferencia de laboristas, socialistas, socialdemócratas, y reformistas de toda laya, los populistas son gente práctica. De modo que toda su preocupación ética, filosófica o política, es qué estrategia les da más votos, si seducir o dar miedo.

No es fácil encontrar datos que arrojen suficiente luz para resolver la disputa, no conozco ninguna encuesta en la que se pregunte de manera directa: «¿siente usted mucho, bastante, poco, o ningún miedo de Podemos?». En la encuesta preelectoral del CIS de las elecciones de 2008 sí se hizo una pregunta sobre el miedo que le producía a los entrevistados una posible victoria del PP o del PSOE. Un 54% declaró que no sentía ningún miedo de que ganara el PP, y un 67% declaró que no sentía ningún miedo de que ganara el PSOE. La encuesta preguntaba también por la alegría que produciría la hipotética victoria de uno de los dos partidos, y las respuestas fueron un 23% de mucha o bastante alegría en el caso de una victoria del PP, y un 42% en el caso de una victoria del PSOE. En 2008, como es bien sabido, ganó el PSOE, que era el partido cuya victoria daba menos miedo y producía más alegría. Claro que aquellos, dirán los dirigentes de Podemos, eran otros tiempos. Sin embargo, me da la impresión de que la naturaleza humana ha cambiado poco en los últimos diez o veinte mil años, así que yo que ellos tendría muy en cuenta que es la esperanza y no el miedo lo que da las victorias.

Con los partidos pasa como con las personas, y es que algunos se encuentran de pronto con el éxito, sea en forma de poder o de riqueza, sin saber muy bien por qué lo han logrado. Recuerdo lo que me decía a finales de los años noventa un experimentado político socialista cuando comenzaba a inflarse la burbuja tecnológica, también llamada de las 'punto com': «hay gente que está muy preocupada porque no tiene ni idea de por qué se está enriqueciendo». Si no sabes muy bien las razones de tu éxito, es muy probable que no sepas cómo evitar tu fracaso.

Quizá el origen de los problemas de Podemos está en su propio éxito, concretamente en el éxito en su proclamado objetivo de que el miedo cambiara de bando. En octubre de 2014, un 42% de los entrevistados por el CIS declaraba que nunca votaría a Podemos, en mayo de 2016 esa cifra ascendía al 54%. Como decía en una reciente entrevista uno de los máximos inspiradores de Podemos, su debate ahora es cómo ayudar mejor a la desaparición del PSOE, si votando una hipotética investidura o no. Por eso no es de extrañar que, según las encuestas, Podemos produzca más rechazo entre los votantes socialistas que entre las clases altas. Las clases altas, las verdaderamente altas, no tienen miedo de Podemos, al contrario, le están muy agradecidas.