Diario Sur

Obras son amores

Obras son amores
  • Una moscovita paga 150.000 dólares por cenar con Banderas en Marbella / Los grandes retos del nuevo deán de la Catedral / Chicano ingresa en la Academia, donde debería llevar décadas

Vaya donde vaya, haga lo que haga, Antonio Banderas tiene claro que su apuesta por ayudar a las fundaciones internacionales que buscan apoyar a los más necesitados es clara y rotunda. Ha ocurrido en Moscú, donde el malagueño ha arrasado, literalmente hablando, con motivo de la presentación promocional de su perfume ‘Queen of seduction’, de la marca española Puig, y de la inauguración de su colección fotográfica, realizada por él mismo, ‘Women in gold’, que, permanecerá expuesta en el Museo de Arte Multimedia, frente a la catedral de San Basilio en la capital moscovita. Por eso, tras participar en programas televisivos, decidió unirse al proyecto de la conocida modelo rusa Natalia Vodiánova, creadora de la Fundación Naked Herta, para presentar en sociedad y lanzar el proyecto benéfico ‘Do as I’ (’Haz como yo’), para apoyar a familias rusas con niños discapacitados y construir parques de recreo infantiles por toda aquella nación. Banderas no solo presentó junto a Natalia el acto, sino que colaboró de forma intensa en la subasta, donando un cheque y anunciando que 1,3 euros (unos 100 rublos) de cada perfume de su línea que se venda en Rusia será para el referido objeto benéfico, lo cual no es poco porque es en aquel país donde la línea de perfumes del malagueño vende mayor número de frascos en todo el mundo (como él dice en plan de broma a sus amigos, «en Rusia huele a Banderas...»). Pero el momento álgido de la velada fue cuando el actor, al estilo de lo que hace en la gala Starlite de Marbella, ‘subastó’ una cena con él en la ciudad costasoleña en agosto, al día siguiente del acto benéfico que organiza para su Fundación Lágrimas y Favores. El ‘premio’ causó furor entre los asistentes y al final lo ganó una joven moscovita que pagó, nada más y nada menos, que 150.000 dólares por semejante privilegio, y que no ocultó su gran alegría por poder participar en la gala marbellí. Antonio Banderas mostró una vez más su lado más solidario, algo que lo caracteriza y que es sin duda elogiable.

Ardua tarea

El nombramiento de Antonio Aguilera como nuevo deán de la Catedral no sorprendió en exceso porque era, sin duda, el principal candidato. Desde 2010 es párroco de la Amargura, director espiritual de la Cofradía de Zamarrilla y arcipreste de aquella zona de Málaga (Mármoles y barriadas colindantes), asume su tarea con «orgullo y preocupación» por la enorme responsabilidad, según comentó a sus electores tras el recuento de la votación que se celebró el sábado por la mañana.

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Curiosamente, como su antecesor, el tristemente desaparecido Alfonso Fernández-Casamayor, Aguilera fue rector del Seminario de Málaga, sucediendo en tal puesto al anterior deán. Hombre dialogante y de trato exquisito, tiene cierto toque de timidez, lo que no es óbice para que aborde los retos que sean necesarios, y que ahora, sin duda, se le multiplicarán por cientos, hasta el punto de que es posible que tenga que abandonar su puesto como párroco por sus nuevas obligaciones. Antonio Aguilera deberá abordar entre sus principales proyectos, como anhelan tantos otros malagueños y no pocas autoridades, finalizar la Catedral, un reto que Málaga no se ha tomado nunca en serio porque no es tanto (que también) edificar la torre non nata, sino concluir el edificio en sí para evitar una serie de problemas estructurales endémicos que pueden poner en peligro el principal y más visitado monumento de la ciudad. El miércoles, Aguilera mantuvo una larga reunión con el obispo de la diócesis, monseñor Jesús Catalá, para hablar de proyectos y actuaciones, así como para poner en marcha el nuevo plan de trabajo que desarrollará como nuevo deán de la Catedral de Málaga, cuyo cabildo, sin duda, debería ser más amplio en el estricto sentido de la palabra, ya que tan solo seis de sus miembros eran elegibles para el cargo y solo ellos eran los que podían participar en la votación. No estaría mal un mayor número de componentes del órgano de decisión catedralicio ante los ambiciosos y complicados objetivos que sin duda tiene planteados.

Muy justo, pero tardío

Eugenio Chicano recibió el pasado martes en su toma de posesión como nuevo académico de San Telmo un verdadero homenaje a su figura. Con el Salón de los Espejos abarrotado de público, uno de los más importantes representantes de la excelsa generación pictórica malagueña de los 50 entraba en una Academia en la que debería llevar lustros sentado, pero así somos en esta tierra de María Santísima, una de las pocas donde puede suceder, como en este caso, que una personalidad como Chicano no haya entrado en San Telmo (institución creada, no lo olvidemos por pintores malagueños) hasta haber cumplido de sobra los 80 años.

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En Málaga gustamos de hacer los homenajes tardíos, cuando se hacen claro, porque para eso somos verdaderamente cainitas. ¿No merecía Eugenio Chicano llevar 30 años en San Telmo? ¿No merecía Eugenio Chicano un homenaje de la Málaga civil y cultural? Pues ya ven... y menos mal, porque otros como Lindell (en cuyo sillón se sentará el nuevo académico), Barbadillo o Dámaso Ruano, tristemente fallecidos, se nos fueron sin tan siquiera un homenaje póstumo. Ese Museo de Pintores Malagueños de los 50 necesita un edificio, o al menos alguien que se preocupe por ello. El acto tuvo dos magistrales intervenciones, la de Antonio Garrido (primer concejal de Cultura del PP en tiempos de Celia Villalobos en 1995, una de cuyas primeras decisiones fue mantener a Chicano al frente de la Casa Natal de Picasso, cargo que venía ostentando en tiempos de Pedro Aparicio), que pronunció la ‘laudatio’ y la propia de Eugenio Chicano en su discurso de toma de posesión, que fue excepcional, que giró en torno a la capacidad artística y creativa del gran genio Pablo Picasso, quien sin boceto alguno, con lo que veía desde una ventana en su casa del sur de Francia hizo una primera obra y después lo derivó en otras 12 recreaciones totalmente distintas cada una de ellas partiendo de los mismos objetos y cosas como protagonistas esenciales. «Todo fue precioso e intachable», afirma Chicano, quien agradece al CTI, a sus grandes amigos, su apoyo en el acto. «Garrido estuvo muy cariñoso y muy certero», agrega el pintor victoriano, quien nada más finalizar el acto, como cada cual, marchó a su casa, porque no hubo ni una triste copa de vino de Málaga para brindar por el nuevo académico, ni una sencilla cena, ni una solitaria cerveza. Porque Málaga es así, distinta, diferente, extraña y ambivalente... Por eso, quizás, como dice el propio Garrido, la queremos tanto, pero no me digan que no es curioso. Los homenajes, en vida, los reconocimientos también, y si es posible, cuanto antes mejor, sean de lo que sean. Obras son amores y no...

Ya saben. Sean felices y que servidor con su permiso también lo sea y disfrutemos todos.