Diario Sur

REPASO GENERAL

Movidos en la Casona

Hay una cuestión por la que los concejales del equipo de gobierno matan: el puesto de su tenencia de alcaldía. Para usted, seguramente esto no tenga ninguna importancia. Es más, ni sabe ni sabrá quién es el primer teniente de alcalde de Málaga, puesto que recae en el portavoz del gobierno municipal. Conocer a los nueve restantes sería de matrícula de honor. Sin embargo, los ediles sí le dan mucha importancia a este ránking. Primero por ganarle la partida a su compañero de banda (son así) y, después, porque en teoría supone el termómetro de la confianza del alcalde. De la Torre ha hecho oficial esta semana algunos cambios en su equipo, aunque esta decisión ya estaba tomada desde antes de la Feria entre el regidor y el presidente del partido, Elías Bendodo. El principal damnificado ha sido Mario Cortés. Ya no se escuchará más su característico tono ronquillo de adolescente al que le está cambiando la voz en el salón de plenos del Ayuntamiento de Málaga. Al menos como portavoz, aunque ya llevaba tiempo sin ejercer. El alcalde había perdido la confianza en él. Cortés, que ha demostrado ser valiente, es un concejal con personalidad. Y eso a día de hoy se puede pagar caro. Dice lo que piensa, entra al trapo a todo y no rehúye la polémica. Vamos, en teoría, lo que tiene que ser un buen portavoz. Pero eso le ha jugado en contra. Como también su legítimo plan de dar el paso alguna vez al otro bando. No al de un partido contrario, sino al mundo de la empresa privada, porque este ingeniero técnico de telecomunicaciones ha comentado más de una vez que ya va teniendo una edad para ejercer la profesión que ha estudiado. Eso, en vez de castigarse, debería de premiarse. El alcalde tampoco le pudo perdonar que cuando saltó la posibilidad de que fuera en las listas electorales en las pasadas generales de junio, que a la postre resultó ser una gran alucinación en la mente de algunos dirigentes del PP, Mario Cortés saliera públicamente a arengar tal posibilidad, calificando de magnífica la posibilidad de que el regidor fuera como candidato al Congreso. Su sustituto en el puesto de Carlos Conde, que ya se había curtido en la pasada legislatura en la Diputación como hombre fuerte de Bendodo, y que ahora se ha ganado el puesto de portavoz. Carlos Conde es como esos 'jugadores de equipo' que todo entrenador quiere tener en su plantilla. Es constante y es bastante más comedido que Cortés en sus declaraciones. Se piensa más no lo que dice, sino lo que tiene que decir. Por ahí no le vendrán problemas al alcalde de Málaga. Su ascenso ha sido vertiginoso, pues su último puesto en la Alcaldía, antes de irse a la Diputación, fue como técnico del gabinete de Alcaldía. Ya se vislumbraba sus posibilidades cuando el regidor le quitó a María del Mar Martín Rojo los presupuestos para dárselos a él. Pese a que es un hombre muy cercano al presidente del PP, Conde también ha sabido encajar en el equipo de De la Torre, que sigue teniendo a sus favoritos. Uno de ellos es Francisco Pomares, que lo mantiene como tercer teniente de alcalde y que de no haber tenido un área como la de Urbanismo quizá estaría ahora mismo como portavoz. Otro de los 'niños bonitos' de De la Torre es Julio Andrade, que parece que no ha roto nunca un plato. No se le conoce una voz más alta que otra en su ya larga trayectoria municipal. Así, sin hacer ruido, ha escalado un puesto más y tiene una concejalía tan apetitosa como la de Turismo, donde Málaga está viviendo una época dorada. Después está Teresa Porras. Hay gente que necesita hacer el doble que el resto para que se le reconozca. Es el caso de esta mujer. El alcalde la ha premiado subiéndola un par de puestos (del 7 al 5) y es la primera mujer del ranking del equipo De la Torre, que visto lo visto, no tiene especial confianza en sus edilas, porque está en el pelotón de cola.

Giro a la feria

Con esta subida, a Porras se le reconoce el giro que ha dado la decadente Feria de Málaga. Su idea de poner música en directo en las plazas ha sido un acierto para las fiestas malagueñas. También se premia que sea una concejala que mantiene el pulso de la calle. Y eso, aunque sea muy sacrificado, es muy importante para los colectivos y asociaciones vecinales. Quien sigue perdiendo fuelle es María del Mar Martín Rojo. Ha ido claramente a menos. Las expectativas que se crearon cuando la ficharon no se han cumplido, pese a que es una mujer bastante preparada. Raúl Jiménez, al que algunos ven con posibilidades a largo plazo para tener responsabilidades más importantes, sigue prácticamente como está (ha ganado un puesto). Tiene el lastre de lidiar con Limasa, y eso quema a cualquiera, tras pasar un verdadero calvario en Emasa, donde las aguas parecen haber vuelto a su cauce tras aquel disparatado cambio de tarifas que puso en pie de guerra a media Málaga. El farolillo rojo lo comparten tres mujeres. Elvira Maeso, Gemma del Corral y Elisa Pérez de Siles. Llama especialmente la atención el caso de la profesora universitaria, que fue el fichaje estrella del primer edil. Iba de número tres en la lista y ya va como octava teniente de alcalde. No sería de extrañar, incluso ya hay quien apuesta por ello, que esta mujer decida abandonar la Casona del Parque para volver a su trabajo docente en la UMA, sin duda, bastante menos estresante que el de concejala. Del Corral y Pérez de Siles deben seguir esperando a que en otra remodelación puedan avanzar algo en este particular escalafón que tiene una especial importancia para los que están en él. Más que nada porque quien conozca al alcalde sabe que es omnipresente. ¿Quién si no es el verdadero portavoz del PP en el Ayuntamiento?