Diario Sur

LA LUPA

Adiós a la política

Si hubiese que explicar cuál es el clima político que se vive en Marbella bastaría con relatar de la forma más aséptica posible un episodio que tuvo lugar el pasado jueves en la televisión municipal, donde habían sido convocados a debatir representantes del gobierno municipal, del Partido Popular y del movimiento ciudadano 'Ni un metro de Marbella para otro municipio', denunciante en el caso de la supuesta falsedad en la tramitación del PGOU de 2010.

Por la plataforma ciudadana acudió su portavoz, Carola Herrero, y por el gobierno municipal la edil de Urbanismo, Isabel Pérez, mientras que por el Partido Popular había comprometido su presencia el concejal Manuel Cardeña. El tema del debate era el deslinde con Benahavís, de rabiosa actualidad estos días tras conocerse que el fiscal denunciará a la exalcaldesa Ángeles Muñoz por la presunta falsedad. A última hora el PP decidió cambiar de representante y enviar a la propia Muñoz, con el argumento de que se trata de un asunto que la afecta personalmente y que le correspondía a ella dar las explicaciones del caso y defenderse de las graves acusaciones que se le hacen.

Tanto la representante de la plataforma como la edil socialista se negaron a aceptar el cambio y a debatir directamente con la exalcaldesa y actual senadora, por lo que el programa tuvo que ser suspendido.

Aunque el derecho de cada uno a sentarse con quien quiera y de negarse a hacerlo con quien no le apetece está fuera de toda discusión, resultan difíciles de entender los motivos por los que dos personas que están en la primera línea de este asunto -la denunciante que llevó la parte más activa en la iniciativa que ha puesto a la exalcaldesa en una situación comprometida y la edil de Urbanismo- se negaron a debatir con la protagonista directamente implicada cuando la televisión municipal, con excelente criterio, había ofrecido un espacio para hacerlo. Lo lógico en una situación como la actual es que los rivales políticos de Ángeles Muñoz reclamen y hasta exigieran que la exalcaldesa dé explicaciones. No que se marchen cuando se presenta. Lo que hicieron tiene difícil explicación.

Pero más inexplicable aún resultaron los argumentos ofrecidos momentos después por el PSOE, que en un comunicado indicó que el único debate al que va a prestarse con la exalcaldesa «será en los tribunales, por lo que ningún miembro del partido va a confrontar públicamente con la senadora, que podría terminar investigada por un delito de falsedad, asunto que se encuentra sub judice».

Tener en estos momentos a Ángeles Muñoz delante y frente a una cámara con la posibilidad de exigirle explicaciones es una oportunidad que con toda seguridad muchos de sus votantes y de quienes no la han votado no desperdiciarían.

Está claro que Ángeles Muñoz deberá dar explicaciones ante el juez y es más que probable que en un futuro no muy lejano sea convocada a hacerlo. Pero quienes aseguran que todo el asunto del deslinde con Benahavís requiere también de una asunción de responsabilidad política se desmienten a sí mismos cuando anuncian que no aceptarán más debate que el que se dé ante los tribunales.

Renunciar a debatir con un adversario en activo sobre un asunto de interés prioritario para la ciudad no sólo constituye la confesión de que se ha optado por una estrategia de judicialización de la vida política. Constituye, en realidad, una renuncia a la política.