Diario Sur

CITA EN EL SUR

Fotos antiguas

Hablando se sobreentiende la gente. El alcalde lo fió todo a lo que quisiesen los expertos vecinos en el caso del tranvía al Hospital Civil y después aseguró que los tendría en cuenta para decidir el futuro de la noria que nos identifica como malagueños. La noria iba a paralizarse y se paralizó e iba a desmontarse pero el mes que viene comenzará a rodar y rodar. Ojalá esté bien fijada y, rodando rodando, no vaya a colisionar con el proyectado rascacielos del puerto, que a mí me gusta. Los vecinos también iban a ser consultados sobre el bosque de Repsol pero al final ya no y habrá parques y árboles y también edificaciones pues el gobierno está enrocado en las torres. Málaga es una ciudad viva y cambiante y las láminas que ofrece el periódico estos días sobre el pasado de la ciudad habrá que ofrecerlas cada cinco años y diremos mira, el puerto sin noria. Los niños preguntarán si es que acaso la noria no estuvo siempre ahí, como si su único ojo fuese el ojo fenicio. La noria como un monóculo a través del cual contemplar la ciudad. El monóculo es un accesorio elegante pero ambiguo: está formado por las palabras mono y culo. Miro las fotos de la Málaga antigua y trato de imaginar el interior de las viviendas sin baño y el puerto, epicentro del estraperlo, y creo que el pasado fue triste. Había colegios regidos sobre la moralidad más estricta con una puerta para alumnos de pago y otra para estudiantes sin recursos. Ahora todos entran por la misma puerta pero los alumnos de familias sin recursos salen antes. El abandono escolar de España triplica el del resto de la Unión Europea y uno de los pocos indicadores claros es el de la renta familiar.

Málaga tiene poco que ver con la ciudad que nos muestran las láminas de SUR. Málaga gusta a los visitantes porque el casco antiguo ha ganado mucho y se ha ampliado y ha ganado el puerto y si se alejasen del centro verían, sobre un suelo mal limpiado, un grupo de personas comiendo pipas y dejando caer las cáscaras al suelo. Ahora queremos que nuestros hijos dejen de hacer deberes para que puedan cazar pokemon y para que no nos hagan descubrir ante ellos nuestra ignorancia y porque tienen demasiados deberes y para algunas cosas queremos ser tratados como finlandeses. Yo creí que el arquitecto finlandés más importante era español, hasta que vi escrito su nombre y la doble a resultaba sospechosa. El arquitecto era como el edificio de Seguí: Alto.

Málaga está en construcción y es mejor ciudad que la Málaga de las fotos antiguas. Málaga no está habitada por finlandeses, que no hacen deberes. Los finlandeses no son mediterráneos y no salen en masa a procesionar sus imágenes. Pero tampoco dejan colillas en la playa ni cáscaras de pipas en los parques infantiles. Se acerca el centenario de Finlandia y habría que pedirles que nos regalasen algo ellos a nosotros. Cuando seamos finlandeses, no tendremos más deberes. Y recogeremos las cacas de los perros.