Diario Sur

LA TRIBUNA

Sanidad, una mirada en positivo

Vivimos en época de pactos o quizás no. Es hora de lograr en estos momentos de cambio político en la sociedad española que se hable menos de nombres y más de propuestas de mejora.

Y en este entramado de siglas y posibles pactos de gobierno, que nos recuerdan los problemas de matemáticas del instituto -donde las permutaciones se convertían en un cálculo de probabilidades en ocasiones complicado-, los profesionales y las organizaciones que nos representan tenemos que mantener una voz rigurosa y pedir que se debata sobre lo realmente importante con propuestas programáticas justas que en materia sanitaria salvaguarden uno de los elementos fundamentales de la sociedad del bienestar.

Se asiste con desconsuelo a situaciones donde la falta de dotación presupuestaria hace bastante improbable lograr milagros por parte de los profesionales que ejercemos el trabajo diario. Incluso diría yo hasta que los responsables sanitarios con cargos intermedios encuentran numerosas grietas difíciles de cubrir sin los presupuestos adecuados.

No basta con las buenas intenciones, si bien es cierto que tenerlas sería ya una declaración de principios. El primer paso que pedimos es que se reconozcan las carencias.

Ha sido un verano plagado de noticias en los medios de comunicación sobre los problemas en el ámbito sanitario. No puede obviarse la realidad de la situación.

A pesar de todo, reconocemos que hay mucho bueno en este sistema sanitario del siglo veintiuno. Málaga dispone de una sanidad de primer nivel tanto en el sector público como en el privado. Somos unos afortunados, pero alcanzarlo ha sido un camino de esfuerzo de todos los ciudadanos y de los propios profesionales.

Los miles de actos sanitarios que alivian el sufrimiento son una realidad en Málaga capital y la provincia. Los ciudadanos malagueños son un ejemplo de solidaridad y buena muestra de ello es la respuesta ante la demanda por las redes sociales del joven malagueño Pablo Ráez que ha conseguido movilizar a numerosas personas para ofrecerse como donantes de médula. Todo un ejemplo para reflexionar.

Si a través de Google Maps tuviéramos la oportunidad de comparar una foto aérea de las instalaciones sanitarias en la provincia de hace treinta años con la imagen actual, la diferencia sería claramente ostensible.

Nuevos centros de salud y otros que han transformado los antiguos ambulatorios del sistema público y la puesta en marcha de clínicas y hospitales en el sector privado han hecho posible un gran cambio en el mapa sanitario de Málaga.

Vamos a coger impulso y a instar a que los partidos políticos nos escuchen esta vez para que apliquen propuestas de mejora que no sólo se sustenten en criterios económicos sino en los fundamentados en la práctica asistencial diaria.

Pedimos un gran pacto de los grupos políticos por una mejora en la sanidad, reconociendo todo lo bueno que tiene y lo susceptible de mejora.

Ahora, cuando la crisis está dejando ver las consecuencias, debemos volver a mirar con los ojos del presente para mirar al futuro en positivo. Ha sido mucho lo logrado para que se desvanezca sin darnos cuenta como si fuera un castillo de arena en la playa al final de un verano.

Desde el Colegio de Médicos de Málaga más de cuarenta profesionales que dedicaron una buena parte de sus vidas a trabajar en el sector público se han unido para no ser indiferentes desde la atalaya de su jubilación, y lo han hecho a través de un manifiesto, donde reclamaron mayor dotación presupuestaria con la que afrontar la recuperación y que la atención sanitaria se mantenga en los niveles de calidad deseables.

Tuve la oportunidad de asistir al acto y ver sus rostros: eran la viva imagen de contribuir a reclamar lo justo. Han sido y son profesionales de prestigio de la medicina malagueña que se han puesto un fonendoscopio para escuchar los corazones de miles de malagueños o han cogido un bisturí para erradicar las lesiones que le provocaban la enfermedad y con ello recuperar la salud resquebrajada de otros tantos ciudadanos.

Estos más de cuarenta colegiados han coincidido en expresar a través del manifiesto la necesidad de acometer mejoras que impidan también la frustración de profesionales jóvenes que han tenido que hacer las maletas ante las adversas condiciones de trabajo, donde la falta de estabilidad y el escenario del trabajo desgastan sobre todo cuando intentan los gestores transformar la medicina en una actividad burocrática perdiendo la esencia de la misma.

Una prueba de ello es la historia clínica digital 'Diraya' que está experimentando cada mes nuevos cambios que dificultan en cada aplicación que se transforma el trabajo diario de los profesionales, con trabas de pantallas sucesivas que en lugar de agilizar el quehacer práctico lo convierte en una carrera de obstáculos.

Mucho trabajo a sus espaldas, muchas horas de estudio y de esfuerzo de los médicos que han querido significar que su jubilación no es indiferencia y expresar su deseo de contribuir a mejorar la salud de sus pacientes y ahora han querido sumarse para pedir ser escuchados y desde su experiencia acumulada aportar soluciones.

Por todo ello, han pedido al consejero de Salud de la Junta de Andalucía que acuda al Colegio para ser oídos y para escuchar. Merecen una respuesta. La esperamos este septiembre con la presencia del consejero en nuestras instalaciones del Colegio de Médicos de Málaga.

Desde la experiencia quieren volver a mirar en positivo y ofrecen su mano tendida. Ahora le corresponde a la Administración acudir para ello. Quedamos a la espera. Y esperamos una respuesta en positivo.