Diario Sur

VOLTAJE

En Málaga siempre toca

La provincia malagueña tiene suerte. Se puede llegar fácilmente si escribimos 'lotería Málaga' en el buscador de internet. Basta estar atento a la actualidad para darse cuenta de que es rara la semana en la que no cae algún premio. En la radio local es habitual escuchar noticias que empiezan por un único acertante. Málaga es el rincón de la victoria lotera de toda España. Sólo en junio de este año, Loterías y ONCE dejaron 4,6 millones de euros en nuestra provincia. El último gran premio que cayó en Málaga, que sepamos, fue hace unos días en Fuente Olletas. Poco antes, también tocó el primer premio de la Lotería Nacional en la capital, concretamente en la calle Catapilco, que seguramente será uno de estos nombres geniales que le dio por poner al alcalde Pedro Aparicio y que han dejado tantos momentos de gloria en los taxis, y que hicieron del callejero de Teatinos una especie de enciclopedia. La calle en la que te toca vivir también es una cuestión de suerte porque dudo mucho que haya gente capaz de mudarse para vivir en otra calle sólo por su nombre.

Pertenezco a ese sector de gente que se queja de que nunca le toca la lotería pero que tampoco juega. A veces se nos olvida que existe una cosa llamada lotería y que de vez en cuando toca, pero es que cuando hemos jugado ha sido demasiado parecido a tirar el dinero al mar. También es cierto que, pasadas ciertas cantidades, que te toque la lotería es un engorro. Ganar nueve millones de euros en la Primitiva puede tener su gracia durante un tiempo, pero hay miles de ejemplos vitales que señalan que, a la larga, tanta cantidad de dinero caída por la cara solamente te trae desgracias, te salen amigos falsos, te cambia la personalidad, pierdes interés por la vida, excusas en definitiva que se va poniendo uno para no caer en una envidia pobretona y penosa, como que lo importante es la salud.

No hace falta llegar a premios abultados para que ser un premio pueda suponer alguna desgracia. Fíjense en otro suceso reciente: una señora, oriunda de Mallorca, tendrá que devolver a la administración 17.000 euros porque ha estado durante cinco años cobrando el subsidio de desempleo a la vez que el sueldo Nescafé, un premio que por cierto ya ganó hace unos años una camarera de Teba con una entrega de premios en la que me vi envuelto por uno de esos trabajos inverosímiles que le salen a uno a lo largo de la vida. De la marca de cápsulas, aquella mallorquina cobraba unos 1.500 euros al mes, cantidad por cierto que tampoco nos parece tan desorbitada, dependerá de con qué edad se gane el premio. Hay gente por ahí que tiene pagas por una invalidez falsa, otorgada a la remanguillé, y que son superiores a esa cantidad. La lotería puede caerte todos los días, siempre que no nos pongamos estupendos, por respirar aire fresco o vivir en la calle Max Aub. Yo no quiero nueve millones de euros. Lo importante es la salud.