Diario Sur

PATIO DE BUTACAS

A TORTAS

El cine español está revolucionando el Festival de San Sebastián. El gran certamen internacional de nuestra tierra ha proyectado ya más de la mitad de las películas de su 64 edición sin que los directores de importación le hayan cambiado el paso. A la espera de que mañana llegue Oliver Stone, al festival lo está salvando la producción patria con los 'thrillers' 'El hombre de las mil caras', del sevillano Alberto Rodríguez, y 'Qué Dios nos perdone', de Rodrigo Sorogoyen. Dos de los directores que han llegado sin las ataduras del pasado y que le han perdido el miedo a hacer cine de género. Como Kike Maíllo y su contundente 'Toro', que abrió el pasado Festival de Málaga Cine Español.

Un género muy diferente es la película paralela que se rueda detrás de las cámaras entre la industria audiovisual y el actual Gobierno en funciones. Ni en la debilidad de su situación interina, los responsables de la política cultural del PP ha enterrado el hacha de guerra con sus ya enemigos íntimos del cine español. Parecía que el exilio parisino de Wert abría una nueva etapa con su sustituto, Méndez de Vigo, pero el afable y cantarín ministro de Cultura, que esta semana se arrancaba con la copla «más cine, por favor» (sic), es más de postureo que de darle sentido a la letra de esta canción. Y es que no se puede entender que, en el pacto de investidura del PP con Ciudadanos, los populares aceptarán bajar el IVA Cultura a todos los espectáculos menos a uno. Y ese uno era al cine.

Tras acabar con las ilusiones de la rebaja de impuestos, los productores de películas han reaccionando devolviendo el golpe en el encuentro que tuvieron con la prensa en San Sebastián. Se acabaron las buenas palabras y rienda suelta a los guantazos con la mano abierta como en las películas de Bud Spencer. Y el ministro, como si no se enterara de nada, cantando coplillas en lugar de viendo las películas que están salvando el festival. Esto es insostenible y ya va siendo hora de que se den cuentan en ambos bandos. Más vale un mal acuerdo que esta disputa sin fin.

Mientras lo (des)arreglan, más vale aprovechar el tiempo en el cine. El viernes ya tengo cita con nuestro 007 de la corrupción, Paesa, al que Alberto Rodríguez retrata como 'El hombre de las mil caras'. Más que un ministro.