Diario Sur

REPASO GENERAL

La verdad sobre la sanidad

Si usted se siente mal y tiene la sospecha de que puede sufrir una enfermedad debe armarse de paciencia. Por lo menos si opta por ir a la sanidad pública en la provincia de Málaga. El SAS acaba de publicar los datos sobre las listas de espera. Dándolas por buenas, es decir, sin tener en cuenta los maquillajes que podrían haberse efectuado, el resultado es muy negativo. La sanidad en Málaga sigue a la cola en Andalucía. Y esto es lo relevante, pues si se escucha a algún que otro responsable político parece que la gente se inventa o se queja de vicio por la tardanza. Y es que si se analizan con tranquilidad los datos ofrecidos, una persona que acuda por primera vez al médico tiene que esperar casi dos meses para que lo deriven al especialista. Dos tercios de pacientes tardan entre 41 y 60 días para que lo vean estos doctores. Una vez que lo ven, lo normal es que le pidan que se sometan a unas pruebas diagnósticas. Lo habitual es que se tarde otro mes. O sea, que ya van tres meses. Y ahora tienen que esperar a que sean citados de nuevo para el especialista para que le diga qué es lo que le pasa. Para estos casos no se ofrecen datos de cuántos días se espera, porque el decreto sólo obliga a contabilizar el plazo máximo en la primera visita al especialista. O sea, que con mucha suerte en seis meses ya se sabe qué tratamiento se debe aplicar. Si tiene la mala suerte, o la buena, de que tiene que ser operado, hay que seguir echándole paciencia al asunto, pues la demora media suele rondar los dos meses. Total, que es muy fácil que tarde casi un año en restablecer totalmente su salud. Esta es la realidad del funcionamiento de los hospitales y centros de salud de la provincia de Málaga, donde la situación ha empeorado de un año a otro. Especialmente mala es la situación de Carlos Haya, donde se ha incrementado de manera considerable el tiempo de espera en apenas un año. El gerente alega que se hacen muchas operaciones complicadas. Debe ser algo nuevo... Como si hace un año no se hicieran este tipo de operaciones. Este directivo asegura que los profesionales lo están haciendo muy bien. Por supuesto, si el problema no es ese. Gracias a los médicos, enfermeros, auxiliares y celadores la situación no va a más, porque están haciendo un gran esfuerzo, pese a que muchos de ellos tengan contratos al 75%, o menos. El problema es la Administración. En Málaga no se ha abierto una cama hospitalaria desde hace dos décadas, pese al aumento constante de la población. Se pueden dar todas las vueltas al asunto, pero esta es la realidad. Aquí se ha presentado con bombo y platillo el chare de Cártama, que después de ocho años de retraso se ha medio abierto sin urgencias y sin habitaciones disponibles. La Junta de Andalucía no puede derivar su responsabilidad en el ámbito sanitario. Este es el principal problema que tiene que resolver desde su ámbito de competencias. Se debe retomar con urgencia la idea de construir otro hospital. Esa es la única salida. Todo lo demás es poner paños calientes a una situación que año tras año lo que hace es empeorar. Mientras llega la solución lo único a lo que hay que aspirar es a que no nos engañen. A que al menos no nos pinten la sanidad pública andaluza como algo ideal. En Málaga desde luego no es así.

Puerto

Como tampoco es aceptable que el ministro de Fomento, Rafael Catalá, venga a Málaga a decir que el proyecto que tiene que acometer su departamento lo paguen otros. Es lo que hizo con el soterramiento de las vías del tren que llegan al puerto de Málaga, que también acumulan años y años de retraso. Pedir a la Junta de Andalucía que le abone parte de la inversión roza el descaro. Cada vez es más frecuente contemplar cómo los responsables de acometer una obra echan mano de los demás para que se la paguen. Por cierto, no fue normal que estuviera acompañado nada menos que por una quincena de responsables públicos para darse el garbeo por el recinto portuario. Desde luego no se iba a perder.

Política

El curso político lo ha comenzado de una manera especialmente vigorosa el PSOE, que le ha levantado Mijas al PP. Los socialistas son los nuevos socios de gobierno de Maldonado, el alcalde de Ciudadanos, que no hay que olvidar que es la tercera fuerza en el municipio. También le van a quitar a los populares la alcaldía de Arenas para dársela a IU. Y Torrox puede estar al caer. Visto lo visto, el PP tendrá que parapetarse para conservar sus dos grandes joyas, Málaga y la Diputación, cada vez más cercadas...