Diario Sur

CARISMAS Y CARAMBAS

PLANES PARA QUÉ OS QUIERO

El Ayuntamiento de Marbella ha publicado en su web, recientemente, el texto de la revisión de las Normas Urbanísticas del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Marbella de 1.986, aunque parece que no ha tenido mucha divulgación. El Ayuntamiento, con buen criterio a mi juicio, pretende actualizar en la medida de lo posible unas normas que datan del año 1990 y que desarrollan la ordenación urbanística del PGOU de 1986.

Mientras no se produzca la redacción del nuevo plan urbanístico que sustituya al antiguo, teniendo en cuenta la anulación que el año pasado decretó el Tribunal Supremo respecto del de 2010, nos encontramos con una situación complicada en cuanto al desarrollo del municipio respecta. Pero me llama la atención, como observadora social, que si bien se produjo inicialmente un gran impacto y cantidad de reacciones por parte de operadores económicos y sociales, pasado el tiempo el tema se ha quedado como olvidado.

De modo que ya ha transcurrido lo suyo desde que el Tribunal Supremo se cargara jurídicamente el Plan de 2010 y no sale a la luz mucho más. No digo que no se estén haciendo trabajos que, seguramente, sirvan de base a la redacción del plan pero no salen a luz pública o al menos pocos o nadie se ha percatado de ello. Es decir, que por ejemplo se desconoce si se han aprobado las bases para el concurso que seleccione el equipo redactor.

También es de resaltar el escaso interés que este tema parece que suscita en la sociedad a pesar de la importancia que, sin duda, tiene para todos los ciudadanos. Había un tiempo en que se organizaban multitud de reuniones sectoriales, de grupos profesionales o empresariales para debatir este tipo de temas tan importantes. Echo de menos que la sociedad civil de Marbella tenga la iniciativa suficiente como para promover debates sociales que establezcan las bases que deban ser analizadas técnicamente después por los redactores del PGOU. Que no nos vuelva a pasar lo mismo que en el anterior, de imponer modelos urbanos propios de otro tipo de ciudades.

El tema tiene ahora mayor importancia porque el debate de las Normas Urbanísticas es una fórmula de plantearse cuestiones que habrán de ser desarrolladas en el próximo PGOU. Por otra parte, porque la reciente norma de la Junta de Andalucía que regula los planes turísticos de las grandes ciudades entre las cuales se encuentra Marbella, al tener una población superior a los 100.000 habitantes, nos ofrece una oportunidad extraordinaria de vincular y analizar paralelamente el plan turístico con el urbanístico, teniendo en cuenta que tradicionalmente han solido ir cada uno por su lado.

Marbella, que es un destino turístico de primer nivel internacional y con vocación de serlo cada vez más, debería aprovechar esta oportunidad y tratar de llevar a cabo una planificación de la forma más adecuada a esa realidad y deseo de lo que quiere ser en el futuro. Esto hoy día se hace a través del PGOU y esa oportunidad consiste precisamente en sentar bases que confirmen nuestra identidad como ciudad y como destino turístico. Que no vaya cada plan por su lado sino que se coordinen y que haya una auténtica participación ciudadana.