Diario Sur

FALSO 9

TELESERIE

No hay descanso. El fútbol se proyecta y expande por el mundo entero todos los días de la semana a cualquier hora. Esta temporada incluso se retransmite un partido de la Liga los sábados a la una del mediodía. Cuando sólo existía la televisión pública se podía ver un partido los sábados al anochecer y el resto había que oírlo por radio la tarde de los domingos. Los aficionados tenían muchas más horas libres durante la semana para dedicarse a otras labores. Al día de hoy ser aficionado al fútbol se ha convertido en una peligrosa adicción. Al pasear por la calle sólo se escuchan dos temas de conversación: Liga y Champions. De vez en cuando alguien menciona la corrupción política o la mediática desaparición de Diana Quer; el resto es sólo fútbol, salvo contadas excepciones. La única teleserie que se ve en vivo y en directo en los cinco continentes. Nuestro país es el escenario en el que actúan los protagonistas con mayor número de fans. Los ídolos de barro. España fuera de España es Messi, Cristiano Ronaldo, Neymar, Bale y algunos jugadores más. Sus camisetas son objeto de culto. Y por si fuera poco, las apuestas se han convertido en otro gran aliciente. El juego dentro del juego. Después están los chismes del fútbol. Ese otro mundo que gira en torno al espectáculo. Así una jornada tras otra. Un año tras otro. Desde hace ya más de un siglo. Los aficionados no se cansan, al contrario. Como si cada temporada hicieran borrón y cuenta nueva. Las vacaciones de verano, sin partidos, resultan demasiado largas para muchos. Igual que la semana de Navidad. Me pregunto qué pasaría si, de pronto, el fútbol se esfumara. ¿Qué dioses sustituirían a los balones de oro del fútbol?