Diario Sur

VOLTAJE

Política Detox

Las autoridades sanitarias avisan del peligro que conlleva la moda de los regímenes milagrosos que prometen paliar en dos semanas los excesos cometidos bajo la coartada del calor. El inquietante mundo de las dietas depurativas o 'detox' ha sido abrazado por una sociedad que se hincha y se tambalea a golpe de impacto. Planes hay para todos los gustos, batidos, pastillas y parafernalia de herboristería. Ya se ven en los hospitales a criaturitas ingresadas por llevar una 'vida sana' de repente, como aquella señora británica que siguió la 'dieta del agua' y que murió tras beber 4 litros en dos horas, inundada por los acontecimientos.

Luego están los que nos rodean: cualquier círculo de amigos es en sí mismo una muestra sociológica de todo lo que nos pasa, y en el mío deambula un indecente número de dietistas de diverso pelaje, desde los que van de endocrinos hasta quienes se tiran al pozo de los mentideros de Internet, donde la fiabilidad de la palabra escrita se enzarza con la sensación de que lo que estás leyendo lo puede haber escrito cualquier tarado desde la casa de sus padres. Conozco a uno que engordó tres kilos en una semana haciendo una dieta de batidos por Internet. Otra conocida realizó una adaptación personal y alcoholizada de la dieta Dukan, que consistía en seguir los mismos parámetros del supuesto doctor, pero borracha, refiriéndose continuamente a ella como 'la dieta Duncan Dhu'. También hay gente que se vuelve vegana como si tal cosa. Los más snobs ya no ingieren nada que dé sombra. Otra hizo la dieta de Rafaella Carrá, que existe y es una versión delirante de la dieta disociada que animaba comer a voluntad hasta las 8 de la mañana, con lo cual mi amiga se despertaba a las 7 para ponerse tibia y luego volvía a acostarse. Comprobarán que con amigos así es muy difícil someterse a cualquier tipo de régimen.

Los médicos se echan las manos a la cabeza ante tanta pose depurativa, pero ellos tampoco se ponen de acuerdo. Lo que ayer era bueno hoy nos hace daño, y viceversa. Así ocurre con los huevos, las grasas, beber dos litros de agua al día. Con los políticos, lo mismo. Algunos han pasado de ser auténticos estrategas del progreso a meros delincuentes comunes. Hay gente que sigue gritando eslóganes terribles sobre el pan y el chorizo. Rita Barberá ha perdido definitivamente su batalla contra el tiroides. Griñán se pregunta ahora qué se come en la cárcel, a Chaves ya nada le da hambre. Hasta la excalcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz, a la que veíamos con muy buen tipo, va a ser sometida a una adelgazante denuncia de la fiscalía. La Administración también se somete a su propio régimen depurativo, forzada a golpe de imputación y con el régimen del juicio oral abierto como una enorme tragadera. Los fiscales se han convertido en los nuevos dietistas del Estado. Pero se trata de otra dieta milagrosa. Una burbuja judicial.