Diario Sur

EL RAYO VERDE

Podemos madura

Teresa Rodríguez, la secretaria general de Podemos en Andalucía, parece decidida a dar un golpe sobre la mesa ya de una vez y tomar el poder en la organización. Hasta ahora tenía las manos atadas porque no contaba con la mayoría en los órganos internos, pero ha podido comprobar que eso no mola, por mucho que se quiera creer en la democracia interna y participativa, en la construcción de abajo arriba, o en la necesidad de desmontar la partitocracia. Hay que mandar y eso consiste en tener la mayoría de partidarios colocados y bien colocados donde procede.

La convocatoria de la II asamblea andaluza del partido morado llega en un momento muy delicado en la organización a nivel nacional. Pablo Iglesias Turrión, PIT para los amigos, libra una encarnizada batalla también por el control interno. La versión es que mientras él andaba por el Parlamento Europeo o de gira por los platós, Errejón y los suyos montaban la estructura y colocaban a los fieles en las provincias, de modo que cuando llegó la hora el aparato, al fin es lo que es, no estaba con el líder, sino con el segundo de a bordo, es decir, en contra de la 'confluencia', por la socialdemocracia o la transversalidad. Todo ello está pasando factura ahora y parece que el circo no ha hecho más que empezar. Se espera, no sin expectación, un 'duelo al sol', una batalla de ideas a cara de perro, porque los combatientes tienen un lugar al que volver, un empleo fuera de la política, y al joven partido no le ha dado tiempo aún de crear apesebrados.

En este marco, la asamblea andaluza se plantea a priori más pacífica, aunque las alianzas han cambiado desde los comienzos y PIT y Teresa son uña y carne y los errejonistas están en baja desde que 'el coleta' se fulminó a Sergio Pascual, secretario de organización, quien en un comienzo fue el 'hombre' de Pablo Iglesias para desmontar al núcleo duro de Izquierda Anticapitalista, es decir, de Teresa Rodríguez. Pascual quedó tocado y se refugió en sus cuarteles de invierno. Su preocupación era volver a encabezar la lista por Sevilla y una vez conseguido no se le conocen nuevos movimientos para rearmar el errejonismo. Aunque tampoco se descartan.

Mientras, IU observa. La sintonía evidente entre la cada vez más prestigiosa figura de su coordinador general, Antonio Maíllo, y Teresa Rodríguez, entre sus parlamentarios, que a veces se confunden en el Parlamento andaluz, muestra que el entendimiento coyuntural que supuso la confluencia podrá hacer crisis en Madrid, pero aquí goza de buena salud. El asunto está, y se dilucidará en la asamblea, en cuánta autonomía podrá tener Podemos Andalucía. De momento, y no es por nada, el primer punto de la convocatoria es reforzar sus señas blanquiverdes. En el Congreso no lograron tener grupo propio, de modo que hay razones para pelearlo.