Diario Sur

LA ROTONDA

Recorrido cofrade

La Agrupación de Cofradías de Semana de Málaga está trabajando para cambiar el recorrido oficial. Aunque la idea de modificar el itinerario obligatorio para todas las hermandades se viene barajando desde hace años, el proyecto ha ganado enteros en los últimos meses y ha cobrado visos de hacerse realidad. La variación que se quiere aplicar supondrá un giro revolucionario respecto a lo que conocemos. Además, de ampliarlo con la inclusión de más calles, lo más llamativo es que el recorrido empezará en la plaza de la Constitución, bajará por la calle Larios y, tras pasar por Martínez, Atarazanas, Torregorda, la Alameda y la plaza de la Marina, finalizará junto a la torre inacabada de la Catedral. Pero, ¿es necesario cambiar el recorrido oficial una vez que parece que las obras del metro permitirán que continúe como está? Si por necesario se entiende que no quede más remedio que acometer esa modificación, la respuesta es no. No es necesario. Otra cuestión es que sea conveniente romper con lo actual y adentrarse en algo que suponga una transformación sustancial. Tal como van las negociaciones entre la Agrupación y las cofradías, las probabilidades de que el plan previsto salga adelante son mayores que las de sufrir un rechazo. Los que están promoviendo las bondades de efectuar el cambio sostienen que este traerá consigo un beneficio para la Semana Santa malagueña.

No dudo de su capacidad de análisis ni de que basen su afirmación en argumentos consistentes, pero creo que antes de enterrar un recorrido que ha demostrado a lo largo de tantas décadas su vigencia y su solidez hay que amarrar muchos nudos. Lo que estéticamente puede ser muy bonito, en la práctica de una procesión a lo mejor es ineficaz y supone un coste elevado para el desgaste de los que portan los tronos. No hay que olvidar que el nuevo itinerario oficial, aparte de ser más largo, obligará a algunas cofradías (Humildad y Paciencia, Nueva Esperanza, Expiración, Mena, Misericordia, Santo Traslado, etcétera) a aumentar su trayecto, un hecho que repercutirá en el cansancio de nazarenos y hombres de trono. A veces queda en un segundo plano que la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos. Las curvas y contracurvas, en el caso de tronos de las dimensiones de muchos de los que salen en Málaga, son tan espectaculares de ver como una manera, en ocasiones innecesaria, de fatigar a los portadores. Por otro lado, la Agrupación tiene que informar con todo lujo de detalles a los abonados de sillas y tribunas, ya que bastantes se verán afectados por la modificación del recorrido. Esas personas, que pagan religiosamente sus localidades, merecen estar al tanto de las variaciones que se hagan y no encontrarse con unos hechos consumados.