Diario Sur

GUADALQUIVIRIA

Si las piedras hablaran

Aquí miramos con lupa las consecuencias del 'brexit' y no dejamos de compadecer a los británicos por las consecuencias nefastas que traerá para sus vidas su plebiscito para salirse de la Comisión Europea. Su autor, el prometedor David Cameron, dejaba ayer su escaño en el Parlamento británico después de renunciar como primer ministro el pasado julio y abandonar Downing Street abochornado con razón. Qué coincidencia, que el mismo día que pone fin a su carrera uno de los políticos de la derecha europea más prometedores, a otro de su misma línea ideológica y con pasado igual de figurante, Bruselas le haya abierto una investigación por su más que maloliente puerta giratoria. Sí, a Durao Barroso, aquel de la foto de las Azores, presidente de la Comisión Europea hasta 2014, fichado como 'chairman' en Goldman Sachs International, el banco de inversiones más poderoso del mundo. Mira por dónde si tiene suerte puede acabar como José Manuel Soria. Mejor que no le mencione a Rodrigo Rato.

Aquí miramos con lupa, sí, las consecuencias del 'brexit'... y nos olvidamos de esa crisis de la que culpamos a Zapatero. El Banco de España ha reconocido que el Estado no recuperará la mayor parte de los 40.000 millones de euros inyectados a la banca española vía la Bruselas de Durao Barroso, vía el rescate que Rajoy dice que no existió, pero que sí existió. Más de 16.000 millones de euros en recortes en educación y sanidad es su legado. Por ahora.

Recortes en sanidad y educación que también se han hecho notar en Andalucía, como recogen con insistencia los partidos políticos de la oposición estos días. Gobierno y oposición se lanzan a una guerra de cifras estéril por ello. La Junta culpa a Rajoy y el PP culpa a Susana Díaz. ¿De quién es la culpa?

«Si las piedras hablaran». Susana Díaz acudía ayer al refranero con esta frase en un congreso de geología en Huelva. Una frase chistosa, habida cuenta de su prolongado y táctico silencio sobre la política nacional, sobre si Rajoy gobernará o no con el voto de los socialistas. Un dilema que ha hecho enmudecer a Susana Díaz. Comprensible.

Por eso Susana Díaz prefirió hablar de las piedras, claro. Y Juanma Moreno quiere hablar de sanidad y educación con Juan Marín mañana miércoles. La intención es buena, insisten en el PP. Pero en estos tiempos quién se fía de las buenas intenciones. Los cementerios políticos están llenos de ellas.

Ahí está Cameron, con su buena intención de acabar con los euroescépticos a golpe de urna. ¿Quién se acuerda de Artur Mas? ¿Cuánto durará Puigdemont con su propio plebiscito a ninguna parte? Algún día también se irá Rajoy, créanlo. ¿Habrá hecho Susana Díaz promesa de no hablar hasta que se vaya...?