Diario Sur

UNA CUESTIÓN

Un comando de salvación

Ver a los tres en el banquillo producía una sensación extraña. Era como si, en sus momentos estelares, a los Tres Tenores los hubiéramos visto sentados en una terraza de la Plaza de la Opera con unas cervezas por delante; como si el Trío Calaveras de hace medio siglo estuviera en un rincón de la sala de fiestas viendo cómo las parejas bailaban al son de otros músicos. Ver a Messi, Suárez e Iniesta, sentados y a medio vestir, parecían como los integrantes de un comando de salvación preparados para intervenir en el momento que una emergencia lo requiriera; lo requirió pronto el ardor y el fútbol de un Alavés, que no se dio por aludido cuando el acomodado tridente saltó al terreno de juego. Y es que, en definitiva, quedó al descubierto la extrema soberbia de un equipo al que, por lo visto, no le basta una plantilla millonaria en la que uno solo de sus elementos cuesta más que todo el presupuesto del club rival. Y conste que situaciones similares son aplicables a otros clubes, como el Real Madrid sin ir más lejos, que más de una vez y ante adversarios que parecían manejables se las ha visto y deseado para resolver un partido que parecía «pan comido».

Son normales las rotaciones. Y aconsejables cuando el calendario parece 'amontonar' los partidos. No lo es tanto que se pretenda dejar fuera a medio equipo en un exagerado gesto de menosprecio. Sobre todo cuando estamos en la tercera jornada del campeonato. El Barcelona, que debe saber de banquillos más que nadie (que se lo pregunten a Messi, Neymar, Laporta o Bartomeu) ha prescindido de Bravo y ya está pagando su decisión.

En cuanto al Málaga, mejor dejarlo para otro día. Uno sigue sin entender el trabajo que está costando conjuntar un equipo mejorado respecto a la temporada anterior.