Diario Sur

VIENEN CURVAS

Redes asociales

He estado un mes en vacaciones desconectada de las redes sociales. Y no es que estuviese estresada, ni se trataba de un experimento sociológico, simplemente me lo pedía el cuerpo. Pura vagancia. El caso es que no me he perdido nada importante. Pasamos tantas horas al día intentando vivir todo en tiempo real, teniendo una opinión desde el mismo minuto en que ocurre algo que a veces no nos enteramos de lo que de verdad importa. Unas veces por exceso de estímulo informativos y otras porque hay demasiados gallos en el mismo corral. Luego pagamos un taller de relajación, meditación y un poquito de mindfulness y listo. Pensaba en esto cuando me vino a la cabeza un sitio que conocí este verano: Valdeteja, un pueblín en la montaña leonesa, a orillas del río Curueño, que no creo que llegue a los cien habitantes, con una plaza dedicada a Viggo Mortensen.

Resulta que buscando documentación para el rodaje de 'Alatriste' conoció Valdeteja, un lugar donde el tiempo parece que se ha detenido y los móviles no tienen ningún tipo de cobertura. Un letrero bien grande en el bar del pueblo dice: No tenemos wi-fi, hablen entre ustedes. Tanto le debió gustar el sitio a Mortensen que se compró allí una casa y los vecinos, agradecidos, le hicieron un homenaje. Cuentan que el actor llegó allí preguntando dónde podía comer una ensalada y le despacharon diciendo: Ahora no es temporada. Claro que en aquella ocasión nadie le había reconocido. El sueño de cualquier famoso: un lugar donde no haya un montón de gente haciéndote fotos con el móvil mientras te rascas la nariz y subiéndolas a Instagram.

Ahora las redes sociales sirven para todo. El viernes una joven colgó en Facebook que un médico le había diagnosticado como «no bien follada» cuando acudió a su consulta, por lo que la consejería de Salud de Murcia ha abierto una investigación. Mucho antes de que se pueda saber si lo que cuenta es real o no la noticia ya se ha convertido en viral, dando todo el mundo por hecho que lo que se cuenta allí pasó tal cual. Para cuando se averigüe si ocurrió de verdad o no la noticia ya será vieja y en el hipotético caso de que fuera una invención ya será tarde. Las redes marcan el ritmo. Un viejo proverbio dice que hay tres cosas que nunca vuelven atrás: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida. En estos tiempos habría que añadirle otra: lo que se cuelga en Facebook.

Ni siquiera esperamos al día siguiente a comentar los programas de televisión de la noche anterior: primero porque con la tv a la carta el concepto «programa de anoche» ha cambiado bastante, y, segundo, porque ya se hace en Twitter, en directo, muchas veces antes que con quien compartes sofá. En fin, que una temporada en Valdeteja no viene nada mal.