Diario Sur

INTRUSO DEL NORTE

Días por la Victoria

Seis de septiembre. Lo de Soria. No negaremos que el sueño americano, el sueño español, pasa por salir de un islote y acabar el día con cien mil pelas en la buchaca y con dietas, que es lo importante. Reflexiono sobre eso, reflexionan a mi vera sobre eso dos 'polloperas' como sacados de un partido de polo, pero sin caballos y sin despeinarse. Son dos cincuentones babeando el 'gin tonic', acento de fuera, melenita oxigenada e ideología previsible. No sé si defienden o no a Soria, a Guindos. Después hablan de los vientos y de si salen el sábado con los niños o las queridas a navegar. La vida va y viene, pero las prebendas ministeriales siempre quedan.

7 de septiembre. Azul del mar. Azul atroz. El Levante ha dejado de soplar y el Cuarto Estado arriba a nuestras costas en pateras enormes, masivas de humanidad. Hay mar calmo ahora que Eolo ha entrado en servicios mínimos. Bajo a la playa a ejercitar el zen del baño en el Balneario. Me encuentro con Sr Chinarro, comentamos sobre la vida y las natas, la existencia, el horizonte, y los colectores que enriquecen de miasmas estas playas nuestras al Este del Guadalmedina.

8 de septiembre. Día de la Patrona, pendones y balconadas. La calle de la Victoria engalanada, pero extrañamente vacía a la hora del aperitivo, que resulta ser una deliciosa birra con pólvora en «La botica» . Mi hermano Sergio me lleva a pasear por la Cruz Verde, por el olor a gloria de los pollos asados de Lagunillas. Veo que entre casas blancas y tascas, el barrio revive con una grata modernidad bohemia. Como el mejor Cabanyal valenciano, como un Montmartre con la luz cruda de España. Un mundo feliz al margen del mármol 'crucerista' de Larios.

9 de septiembre. Este periódico se hizo eco del asunto. El «CD El Palo-Pedregalejo de Fútbol Sala» (segunda B de la cosa) no tiene una cancha digna. A las instituciones municipales habría que decirle que el deporte en la ciudad va más allá de la natación por Feria o esos cacharros vagamente gimnásticos que curan la artrosis y coronan parkings. Quiero entender que desde siempre ha socializado más un campo de fútbol sala, una cancha de barrio, que cuatro pistas de pádel.

10 de septiembre. Pablo Ráez. Leo el excelente texto de Escalera sobre este héroe malagueño que es ya un ejemplo de lo mejor que esta ciudad da al mundo; es nuestro mejor patrimonio moral. Su lucha por la vida es heroica y necesaria, más en estos tiempos en que el humanismo se ha diluido entre el animalismo y las modas absurdas que protestan por la Geometría y la Tectónica cada sábado en la plaza. Su causa es nuestra causa. Comparo su lucha con otras luchas que ennoblecen al Ser Humano. Habría que explicarle a los antitaurinos cuáles -como la de Pablo- son las prioridades de residir en la Tierra, qué reivindicaciones subliman. Pero no escucharían, y cansan a uno de ser Hombre, que escribiría Neruda. Todos somos #retounmillón .