Diario Sur

LA TRIBUNA

Méritos sobrados para ser Parque Nacional

Como botánico visité por primera vez la Sierra de las Nieves en la primavera de 1969. La visita tenía como objetivo estudiar y recolectar material para un proyecto de flora vascular de Andalucía. Como resultado de aquellas exploraciones botánicas nos dimos cuenta de la enorme diversidad vegetal de la provincia de Málaga y en particular de la Serranía de Ronda. En el año 1975, ante lo limitado de nuestro equipo de trabajo, aparcamos previsionalmente el estudio iniciado y nos dedicamos exclusivamente a la flora de Andalucía occidental. Ya vendrían años mejores, como así sucedió, para terminar el estudio botánico de toda Andalucía. Durante varios años me olvidé con nostalgia de mis correrías por las sierras malagueñas.

En el 1981 volví a estas tierras rondeñas como catedrático de Botánica de la Universidad de Málaga. Desde entonces mi relación docente e investigadora con el medio natural de la Serranía de Ronda y en particular con la Sierra de las Nieves ha sido permanente. Recuerdo mi primera visita como profesor de Botánica de la UMA a la Dehesa de Bornoque (Albornoque), impresionante mancha de alcornoques, jaras, brezos y pinsapos que se extiende en la zona sur del actual Parque Natural. Mi relación más íntima con la Sierra de las Nieves, tanto científica como social, comenzó en junio de 2001 cuando fui nombrado, por la Junta de Andalucía, presidente de la Junta Rectora del Parque Natural Sierra de las Nieves, junta constituida fundamentalmente por los representantes políticos y sociales de los municipios integrados en el parque.

De los años de presidente aprendí que la conservación de la naturaleza no puede ser exclusivamente ni una decisión política ni científica. Es imprescindible implementar políticas de desarrollo sostenible en lo social y en lo económico que permitan la aceptación y colaboración de los ciudadanos afectados. Mi mayor logro como presidente fue cuando, después de varios años de duras reuniones, la Junta Rectora del Parque Natural Sierra de las Nieves, en sesión celebrada el 29 de diciembre de 2011, con todos los votos a favor y una abstención, adoptó el acuerdo de «solicitar a la Consejería de Medio Ambiente que iniciara los estudios previos para obtener la información que permita discutir y posteriormente decidir una postura de este órgano de participación respecto a la conversión del citado Parque Natural en Parque Nacional». Hoy, casi cinco años después, todos los que en su día no creyeron en este proyecto lo asumen con naturalidad pero sin implicarse claramente en los compromisos sociales y científicos que este nombramiento implica. Todavía en estos días veraniegos he tenido que defender, en los cursos de verano de la Universidad de Málaga (Ronda) y en el Consejo Andaluz de Biodiversidad (Sevilla) las cualidades que la Sierra de las Nieves contiene para ser Parque Nacional de pleno derecho.

No me equivoco si considero que el futuro Parque Nacional es el corazón del sector rondeño, sector con la diversidad botánica y geológica más importante de Andalucía. Encinares, alcornocales, sabinares, enebrales, pinares, pinsapares, jarales, piornales, brezales, aulagares, tomillares y espinares tapizan los suelos sobre peridotitas, calizas, dolomías, pizarras, esquistos y gneises, originando una diversidad de hábitats y paisajes únicos en Andalucía. La Sierra de las Nieves proporciona servicios ambientales muy importantes como son la protección y formación de suelos, la protección del ciclo integral del agua y la conservación de la diversidad vegetal, zoológica y micológica.

La petición de la figura de Parque Nacional para la Sierra de las Nieves no es el capricho de una Junta Rectora. La sierra tiene ya suficientes méritos nacionales (Parque Natural), europeos (Zona de Especial Protección de Especies y Hábitats y Zona de Especial Protección para las Aves) e internacionales (Reserva de la Biosfera y Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo) para serlo. Uno de los puntos imprescindibles para gestionar adecuadamente el futuro Parque Nacional es conocer bien la diversidad biológica que contiene, y como experto considero que aún queda mucho por hacer en este sentido. Creo que es la Universidad de Málaga quien debería pilotar este proceso investigador. He solicitado a la Junta (Consejería de Medio Ambiente) un convenio en este sentido para iniciar los pertinentes estudios sobre diversidad vegetal como elementos más significativos del futuro Parque Nacional. Espero que la Universidad de Málaga, la Delegación del Gobierno, la Diputación de Málaga, la Mancomunidad de Municipios Sierra de las Nieves y la Academia de Ciencias de Málaga, a los que agradezco su adhesión a la propuesta iniciada por la Junta Rectora del Parque Natural, apoyen esta solicitud y se inicien cuanto antes los estudios pertinentes y necesarios para dar categoría al Parque Nacional Sierra de las Nieves, estudios con los que ya cuentan desde hace años los parques nacionales de Doñana (Huelva) y Sierra Nevada (Granada-Almería).