Diario Sur

LA OLA

UN EJE CON ALMA Y ESENCIA

Hace más de un año que germinó en la sociedad civil la necesidad de abandonar estrategias de agravios comparativos entre capitales como Málaga y Sevilla, que, en definitiva, básicamente si para algo servían era para restar. Dos voces, ambos ex alcaldes, Luis Merino y Manuel del Valle, fueron claves para convertir este sentir en una toma de conciencia tan plena que ahora los regidores de Málaga, Sevilla, Granada y Córdoba, no sólo la han hecho suya, sino que dan forma con proyectos de calado en el que es el pilar de la economía andaluza, el turismo. De aquella semilla ha surgido el Eje Turístico de Andalucía, como un primer gran fruto que va más allá de una declaración de intenciones y que esta semana la capital de la Costa ha acogido la presentación de la marca de este nuevo producto que nace con vocación de éxito: 'Andalusian Soul'. Y es que, aún con consideraciones que pueden ser mejoradas en cuanto al vídeo, la oferta conjunta de estas ciudades supone la puesta en el mercado de viajes de un circuito que cuenta con todos los ingredientes para ser imbatible en esos países lejanos a los que se dirige, y en los que acometer acciones promocionales por separado no sólo es difícil sino que suele ser poco rentable. Japón será la primera parada, pero debe ser también un escenario en el que comenzar a tomar nota para avanzar con pasos firmes en la comercialización de un circuito en el que ganan las cuatro ciudades, dejando de lado los egos locales de quién debe tener más protagonismo.

El camino no ha hecho más que comenzar, pero la andadura será larga, y seguro que no exenta de complicaciones. La clave de éxito no estará solo en su puesta en el mercado de viajes sino en la necesidad de mantener vivo, sin fisuras, el sentir original de este proyecto de unirse para ser más fuertes y para llegar más lejos. El proyecto nace con todas las bendiciones, incluidas las del tejido empresarial que lo ve como una gran oportunidad de negocio, pero para consolidarse necesita de ese espíritu inicial en el que no caben celos si se quiere lograr ese impulso internacional.