Diario Sur

CITA EN EL SUR

Horror en el centro comercial

El último día del curso pasado una madre hablaba con otras en la puerta del cole. Decía que a partir del día siguiente habría que comerse a los niños con patatas. La mujer carecía de conocimientos básicos de nutrición, pues no aconsejan mezclar proteínas con hidratos malos. Aunque en este caso las malas deben ser las proteínas; es decir, la carne poco hecha: el hijo de su madre. Ahora que está tan sobrevalorada la sobreprotección, sorprende que una madre hable en voz alta de la mala digestión que se avecinaba, seguramente porque sabía que sería entendida. Se trataba de una mala madre, o quizá de una mujer valiente y con las ideas por encima de lo políticamente correcto. Los padres decimos menos eso, porque no nos ocupamos mucho de los niños y además debemos demostrar en voz alta que somos hombres de nuestro tiempo, así que solemos limitarnos a que sean las madres las que se coman a los niños y las niñas con patatas.

Unos días antes de escuchar a la madre salvaje, o moderna, leí con estupor la noticia del niño japonés de 7 años que fue abandonado por su padre y su madre en un bosque poblado por osos salvajes. Hay noticias cuya publicación crea polémica en las redacciones por si provocan un efecto contagio. Al final se publicó pero no fueron abandonados en masa niños de 7 años. Es cierto que apenas quedan osos salvajes, y sin osos salvajes los niños acaban volviendo.

El verano, por tanto, se ha desarrollado medianamente bien, al menos en lo referido a niños abandonados en bosques. Pero justo ahora que empieza la vuelta al cole, una mujer ha sido detenida por abandonar dos veces a su hijo de 7 años en un centro comercial de Ceuta. Es curioso pensar que lo más parecido que tengamos por aquí a un bosque poblado por osos salvajes sea un centro comercial. Como puede haber algunas diferencias, la mujer de Ceuta lo abandonó dos veces. La primera fue pillada por las cámaras y le dijeron los vigilantes eh, oiga, el niño. La segunda fue definitiva. El niño ha pasado a un centro tutelado por la Administración autonómica.

Los centros y asociaciones que se ocupan de niños y niñas para los que el mundo es un bosque poblado por osos salvajes cuentan cada vez con menos medios. La ratio de tutores por niño aumenta. Las subvenciones bajan.

Los niños de 7 años vuelven pasado mañana al cole. La digestión ha terminado. Ahora que se lo coman los profes. Y si un profe mira mal al niño de 7 años, siempre habrá un padre salvaje que se lo coma (al profe). En cambio, el monitor deportivo que lo mire como quiera.

Lo malo de abandonar a un niño en un bosque es que puede toparse con personas que hayan acudido a la montaña buscando un lugar alejado del mundanal ruido. Un bosque donde no se permita la entrada a niños.