Diario Sur

LA TRIBUNA

Sin noticias de las listas de espera

Las listas de espera son el termómetro de la situación sanitaria en nuestra Comunidad Autónoma. A pesar de que son muchas las personas y entidades que discuten la veracidad de los datos aportados desde la Administración sanitaria, es un índice comparativo de la evolución de las mismas de un año para otro y de la situación de cada provincia andaluza. Los datos se refieren al 30 de junio, es decir, se procede a dar un corte ese día y ofrecer a la opinión pública los datos oficiales de las tan traídas y llevadas listas. Analizando secuencialmente los últimos años, hay un dato cuando menos curioso en la publicación de los datos. En 2013 las cifras de personas esperando una intervención quirúrgica, una prueba diagnóstica o una primera visita con el especialista se publicaron el 17 de julio de ese año 2013. Al año siguiente se demoraron un poco más y fueron publicadas el 23 de julio de 2014. En 2015 ya nos metimos en agosto, fueron hechas públicas el 7 de ese mes. En el 2016 y parafraseando la película de Agustín Díaz Yanes aún no tenemos noticias de las mismas y ha acabado el mes de agosto.

Ciertamente da qué pensar a qué puede darse tanta demora en la demora de pruebas, visitas o intervenciones, valga la redundancia. Es sospechoso que en la era tecnológica en la que todo está debidamente cuantificado y que con sólo darle a un botón tenemos al instante, casi en tiempo real, la mayoría de datos registrados y nuestra Administración sanitaria lleva casi dos meses cocinando a fuego lento, nunca mejor dicho, la presentación de las tan esperadas listas. De estos pensamientos podemos sacar tantas especulaciones como seamos capaces de imaginar. Podría ser que las cifras están disparadas y se está buscando el mejor momento para hacerlas públicas. Cabría la posibilidad de que estén aplicando nuevas técnicas de maquillajes más sofisticadas y desconocidas hasta ahora. Se estarán trasvasando pacientes de unos listados a otros para equiparar todas las provincias andaluzas y que no sean tan evidentes las desigualdades provinciales; en fin, podemos especular todo lo que queramos. Lo único cierto es que está pasando el verano y no tenemos noticias de cómo va el asunto de las esperas y demoras de nuestra sanidad pública.

El caso de Málaga es todavía más llamativo porque con el aumento del 40% anual de los conciertos con la sanidad privada que se han llevado a cabo en nuestra provincia, los datos deberían mejorar considerablemente a los del año pasado, es decir, que deberían haber menos personas esperando y éstas deberían esperar menos días, al margen de disminuir considerablemente ese cajón de sastre que supone los pacientes 'Transitoriamente no programables', donde nuestra provincia tiene el maillot amarillo de líder destacado en cuanto a las cifras. La inversión en la concertación debería tener un claro reflejo positivo en estas listas de espera, por lo que es aún más sospechoso que se estén demorando. El Gobierno central en cuanto el paro baja unas miles de personas o el crecimiento económico sube unas décimas se apresura a proclamar a los cuatro vientos las bondades de su política económica. Si se ha hecho una inversión fuerte en los conciertos, cabría esperar unos buenos resultados en las listas de espera, por ello crea cierta incertidumbre esta demora injustificada.

Cada persona puede sacar sus propias conclusiones sobre la tardanza ya descrita, lo que sí es deseable que se publique lo antes posible para disipar esa eterna duda que tenemos todos: profesionales, pacientes y agentes sociales sobre que las listas de espera no se ajustan a la realidad y desde nuestro ámbito más local que dejemos de una vez por todas de ser el farolillo rojo de la sanidad andaluza. Para eso haría falta, además de ser generosos con los conciertos, ser generosos con las inversiones que Málaga lleva clamando varias décadas y que lejos de ser escuchadas y atendidas son cada vez más puestas en cuestión por nuestro consejero que reiteradamente niega que en Málaga tengamos problemas en la sanidad pública, aunque seguimos soportando año tras año los mismos recortes que el resto de Andalucía y el agravante específico para los malagueños y malagueñas de la escasa adecuación de inversiones sanitarias en los últimos veinte años en relación al aumento poblacional que ha tenido Málaga y provincia en estos cuatro lustros.