Diario Sur

Empate mejicano

En el argot de Hollywood se llama 'Mexican Standoff', empate mejicano, a la situación en películas de tiros en que varios personajes enfrentados entre sí se apuntan mutuamente con sus armas y nadie se atreve a disparar, ya que de hacerlo lo más probable es que reciban todos plomo. Creo recordar que en 'El bueno, el feo y el malo' se producía un empate mejicano y que Clint Eastwood lo resolvía.

La situación política de bloqueos y fobias cruzadas que mantienen entre sí los cuatro principales partidos se asemeja a un empate mejicano; y aquí no está Clint Eastwood para simplificar el juego de un modo expeditivo. Podemos y Ciudadanos no quieren saber nada el uno del otro y esto excluye el que formen parte de ningún acuerdo en que concurran ambos. El PSOE solo dice no al PP y rehúsa los ofrecimientos de Podemos. Ciudadanos se apunta hasta a un bombardeo, con la salvedad citada de Podemos. El PP intenta una imposible alianza con el PSOE o al menos el que se abstenga para permitir la investidura de Rajoy por mayoría simple.

Por supuesto, si el PP no hubiera alcanzado tan alta cota de desprestigio, por decirlo suave, las cosas habrían sido más fáciles. No creo que el problema sea Rajoy como candidato y que sustituirlo allanara las cosas; la invalidación está en el propio partido y su causa principal es la corrupción, aún más allá de haber llevado políticas nefastas. Es por tanto lógico que se quiera evitar su Gobierno como sea, pero para ello hay que avanzar.

No comprendo que el PSOE, la pieza esencial para el desbloqueo, se encierre en el no al PP sin presentar una alternativa de Gobierno, que desde luego tendría que pasar por Podemos. A no ser que una oculta o nueva estrategia de Pedro Sánchez en este sentido se descubra en breve y cambie el panorama. Si no es así, por mucho que a mí también me horripile un nuevo Gobierno de Rajoy, creo que sería más lógica una abstención del PSOE (nunca un sí) y negociar esta a precio muy caro, con condiciones esenciales que constriñan al PP. De este modo, un gobierno en minoría del PP sería un mal que se reduce por estar sometido a mayores controles del Parlamento.

Para Mariano Rajoy unas terceras elecciones pueden ser la salida y favorecerle por la elucubración de que el electorado renegará del callejón sin salida del juego a cuatro y quiera volver a la simplificación del bipartidismo, al duelo clásico que excluye el empate mejicano. Espero que Pedro Sánchez no valore la misma hipótesis.

Nunca he ocultado que mi voto es socialista. Sin embargo, me costaría mucho volver a votar en unas generales a Pedro Sánchez, a no ser que cambie de rumbo y todavía me sorprenda. Ojalá.