Diario Sur

VOLTAJE

Sánchez no te enganches

Hay constancia de que hay gente para los que irse de vacaciones ha sido como introducirse en una burbuja por donde no pasa ni una pizca de actualidad nacional, y al volver en septiembre se han dado cuenta de que no sólo estamos como antes de las vacaciones, sino que además estamos peor. Hay que compadecerse de ese grupo de afortunados que se han ido de vacaciones y que pertenecen al también selecto conjunto de gente que tiene trabajo, porque al volver de ese estado mental aletargado que conlleva el descanso, se han encontrado en un país mucho más ridículo del que abandonaron mucho más blancos y de peor humor, pero fantaseando. Al volver de los lugares paradisíacos a los que se va la gente de vacaciones, habrán comprobado que seguimos con la expansión indefinida de las terribles políticas sociales de Rajoy, con una escena política marcada por el niñaterío y la desvergüenza y con un gobierno inútil y parado como un tranvía en Vélez - Málaga.

La sociedad posvacacional ha retornado a sus trabajos de una manera perpleja, morenos pero ojipláticos, que es una palabra que ni siguiera recoge el diccionario y que por lo tanto condena su situación a un limbo gramatical. Y luego está el decadente catálogo panorámico que hay que echarse a la cara. Lo peor de Pedro Sánchez es que es ahora cuando nos ha quedado claro que nunca nos ha dado la impresión de tener fuerza ni ganas para liderar una alternativa, disponiéndose ejemplarmente hacia la nada. Lo peor de Mariano Rajoy es que sigue ganando las elecciones contra el menos común de todos los sentidos.

Luego está Miguel Ángel Heredia, una versión de rey Midas a la inversa porque todo lo que toca lo convierte en una derrota. Y ahí sigue de diputado, en la gloria como buena parte del socialismo malagueño, unos vencedores repanchingados políticamente en el jacuzzi de los descalabros socialistas, cada vez mayores y más contundentes. Nadie pone en duda que trabaja y que pregunta mucho. Eterno opositor, Heredia es el típico experto en fontanería, ideal para ganar congresos pero desmañado a la hora de desplegar el carisma suficiente para ganar un solo voto en la calle, amén del chorro de militantes que ha perdido el PSOE en Málaga desde que Heredia está a la cabeza. En los debates vemos que, como en el juego del buscaminas, Heredia cada vez está más cerca de Sánchez en el Congreso. Hay en el fracaso un componente que crea el hábito, y quizás por eso Pedro Sánchez da una imagen tan vaga de no querer liderar un gobierno alternativo ni querer librarnos de unas terceras elecciones, donde probablemente volverá a perder. Las adicciones son contagiosas y funcionan como enfermedades de transmisión social; tener a Heredia tan cerca en el Congreso es incompatible con la victoria, porque todo se pega. Es posible que a Sánchez ya le hayamos perdido para siempre, caído en el pozo de los adictos a la derrota.