Diario Sur

LA ROTONDA

Esperar desespera

A los pacientes del SAS que están pendientes de una intervención quirúrgica, de ser vistos en una primera consulta de especialista o de someterse a una prueba diagnóstica no se les puede pedir que tengan la paciencia del santo Job. La gente cuando es atacada por la enfermedad, por mucha resignación que demuestre, lo que quiere es que le resuelvan su problema de salud cuanto antes y, a ser posible, que sea hoy mejor que mañana. No se trata de pedir milagros, que eso ya es cuestión de la fe de cada cual, sino de que haya celeridad en la asistencia. Es bueno ofrecer una atención rápida. Sin embargo, a veces, la respuesta que se da es más lenta que el caballo del malo. La sanidad pública siempre está ahí y se puede recurrir a ella mañana, tarde y noche, por tierra, mar y aire. Esa es su grandeza: atender a todo el mundo por igual independientemente de que sea un rico de excepción o un pobre de solemnidad. Ahora bien, esa fortaleza se convierte en debilidad cuando no se cumple con el cometido debido, que es lo que sucede cuando los pacientes soportan demoras excesivas. La de la listas de espera es la peor lacra de la sanidad pública española y afecta tanto a Andalucía como a Cataluña, a Madrid, a Aragón o Galicia... En esto de ver cómo el tiempo pasa y la llamada para ser atendido no llega es común, semana arriba, semana abajo, a todo el país y no hace distinciones entre independentistas irreductibles y españolistas impetuosos. Por más que los políticos de distinto signo se insulten como barriobajeros con estudios, las listas de espera llegaron para quedarse.

El caso andaluz, que es el que más nos preocupa por aquello de que es el que nos ha tocado en la tómbola del nacimiento, levanta muchas suspicacias (unas sospechas que pueden extrapolarse a las demás comunidades autónomas) sobre cuál es el número real de enfermos que integran esos listados. Se sabe que son todos los que están, pero ¿están todos los que son? Un hecho incontrovertible es que la Consejería de Salud hace más de un año que no informa sobre las listas de espera. La última actualización fue el 7 de agosto de 2015. ¿Tanto cuesta aportar claridad a un asunto que se oscurece más cuando no se disipa con rotundidad y sin ambages cualquier atisbo de maquillaje o de retoque intencionado? Los ciudadanos no sólo se merecen ser atendidos con prontitud por el SAS, sino tener la completa seguridad de que las listas de espera no son elaboradas por magos que convierten lo blanco en negro. La sombra de dudas sobre un uso partidista de las demoras de los pacientes se combate con transparencia.